Cuatro goles en tres partidos han situado al Slatan Ibrahimovic como el referente ofensivo francés, al frente de la clasificación de anotadores, el puesto que se esperaba del atacante sueco cuando aterrizó en el proyecto catarí del París Saint-Germain.

"Ibra" ha sido el único hombre de su equipo que ha marcado en lo que va de temporada y, con los dos tantos logrados anoche frente al Lille, fue el artífice de la primera victoria del equipo de la capital, que hasta entonces solo había cosechado empates.

Pero más allá de su eficacia ofensiva, una característica que se le supone, Ibrahimovic se reveló como el mejor jugador de un equipo que precisa de un líder para dar el salto de calidad que sus propietarios cataríes aguardan tras haber invertido casi 200 millones de euros en fichajes.

Con sus tantos, el atacante escandinavo suma 32 dianas en los últimos 35 partidos ligueros disputados, la mayor parte de ellos con la casaca "rossonera".

Cuatro lleva con el PSG, de los seis disparos que ha logrado entre los tres palos. Un acierto que encanta al técnico, Carlo Ancelotti, que le ha convertido en el vértice de su equipo.

Con tres empates en los tres primeros partidos, el PSG había encendido las alarmas. El equipo solo había anotado dos tantos, obra del sueco ante el Lorient en la primera jornada liguera. El delantero, de 30 años, estuvo ausente en el segundo encuentro, que acabó con empate a 0, y volvió en el tercero pero no se mostró acertado.

Pero ante el Lille demostró que está un escalón por encima del resto y la prensa reconoce que a ese nivel, el PSG cuenta con un valor añadido que puede marcar la diferencia.

El deportivo "L'Équipe" ya le ha bautizado como "Ibrahimagic" y le llena de alabanzas: "Todo, sus recepciones, sus pases, la velocidad de sus disparos, sus faltas supersónicas,... invita al respeto".

"Señor 100 %", le llama "Le Parisien", que recoge palabras del defensor camerunés del Lille Aurélien Chedjou: "Lo siento por sus compañeros, pero Slatan es el 50 % del PSG".

Ibrahimovic parece dispuesto a reinar en la liga francesa, a acallar las críticas que le dedicaron incluso antes de pisar el césped, culpable de cobrar un astronómico sueldo de casi 13 millones de euros en un país poco acostumbrado a pagar esas cifras a los futbolistas y en plena crisis económica.

El peligro ahora para el conjunto de Ancelotti es que el proyecto catarí dependa demasiado del talento del sueco, el único de sus fichajes galácticos que, de momento, ha dado resultados.

Porque en París escuece todavía el bajo rendimiento del argentino Javier Pastore, que costó 43 millones de euros y que todavía no ha mostrado la calidad que se le supone.

Mientras, el defensa brasileño Thiago Silva, el fichaje más caro del club, cerca de 50 millones de euros, sigue recuperándose de una lesión.

Hasta que la maquinaria se ponga en marcha, el conjunto de la capital francesa puede contar con la eficacia de un Ibrahimovic que tardó 27 segundos en marcar anoche su primer tanto y que se metió al equipo en el bolsillo para conseguir su primer triunfo.

Ancelotti es consciente de que tiene los ingredientes para hacer un grande de Europa, pero ahora también sabe que a su pastel no le faltará la guinda.