El poeta, ensayista y crítico, Óscar Hahn fue galardonado hoy con el Premio Nacional de Literatura 2012 de Chile, por un jurado que presidió el ministro de Educación chileno, Harald Beyer, quien informó que la decisión fue "unánime".

Hahn, un profesor de castellano de 74 años, quien en 2011 se adjudicó el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, es autor de numerosos libros, entre ellos "Esta rosa negra", "Agua final" (1967) y "Mal de amor" (1981).

"Mal de Amor", publicado en Chile durante la dictadura militar (1973-1990) fue prohibido por el régimen, que incluso mandó a incautar los libros que habían llegado hasta las librerías.

Aunque Hahn dijo hoy en rueda de prensa que "aún no sabe porque razón" la dictadura prohibió el libro, The Washington Post, señaló entonces que "uno de los poemas tenía un verso que, por decisión del Gobierno, era irrespetuoso hacia la Virgen María, y el editor fue notificado de que no podría distribuir el libro".

El nuevo Premio Nacional de Literatura construyó su trayectoria tras un itinerario personal marcado por el encarcelamiento tras el golpe militar, el 11 de septiembre de 1973.

Recuperada su libertad, viajó a estudiar a la Universidad estadounidense de Maryland, donde estuvo hasta 1977, cuando regresa como profesor a la Universidad de Iowa. En esa ciudad vive hasta hoy.

Hahn que editó su primer libro en 1961 y en 2011 "La primera oscuridad", con 40 poemas que pasaban por tópicos como el terremoto de 2010 en Chile, la extinción de la humanidad y el riesgo nuclear dijo hoy "que no hay nada más gratificante que ser reconocido en su propio país".

Hahn, que hasta ahora ha publicado cerca de 30 libros de poemas, varios de ellos traducidos al inglés y alemán, señaló que el premio se lo dedicaba a su madre, una funcionaria del desaparecido Servicio de Seguro Social, alguien que dedicó su vida a la lectura.

"Es una imagen de una persona que estaba leyendo siempre, todo el tiempo", enfatizó el poeta.

Respecto de la importancia de la literatura en los tiempos actuales, Hahn dijo que "la literatura misma no puede cambiar el mundo en el sentido pragmático del término, pero si puede cambiar la conciencia de las personas".

"Las personas que tienen una conciencia viva y social son las que después se movilizan o movilizan a los demás para que cambien el mundo. En ese sentido la literatura puede conseguir eso", apostilló el poeta chileno, cuyo primer premio lo recibió a los 21 años.

Frente a las movilizaciones multitudinarias que los estudiantes han llevado a cabo en Chile desde mayo del año pasado en demanda de una mejor educación pública, el poeta galardonado dijo que eso demuestra que: "estamos en una sociedad viva, democrática, en que la gente se expresa libremente ante las autoridades".

El jurado, formado por Beyer, el rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez, Jaime Espinoza, rector de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación y Maximiano Fernandez, de la Academia Chilena de la Lengua justificó la decisión "por su alta calidad poética, su lenguaje depurado, y la belleza, profundidad y universalidad con la que trata los grandes temas del ser humano".