El Gobierno de Estados Unidos aumentará las presiones sobre Irán para avanzar en las negociaciones, ahora en punto muerto, que eviten un ataque por parte de Israel a las instalaciones nucleares del país árabe, según informó hoy el diario The New York Times.

Citando fuentes anónimas militares, el periódico asegura que Estados Unidos llevará a cabo este mes un ejercicio naval en las inmediaciones del Golfo Pérsico con la colaboración de 25 países para evitar que Irán intente bloquear las exportaciones de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, por el que transita el 40 por ciento del crudo mundial.

Además, la administración de Barack Obama pretende completar en los últimos meses un sistema de radar en Qatar que se combinaría con los radares que ya existen en Israel y Turquía para formar un amplio arco de cobertura antimisiles, según explicaron funcionarios militares al diario.

Según un informe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) publicado el jueves, Irán ha aumentando su capacidad para enriquecer uranio con la instalación de más maquinaria y ha seguido produciendo más combustible nuclear, desoyendo así las exigencias de Naciones Unidas.

El informe explica que los iraníes han instalado más centrifugadoras de uranio en las plantas de Natanz y Fordo y acumulan ya 189,4 kilos de uranio enriquecido al 20 por ciento, un 23 por ciento más que lo declarado en el informe de mayo.

Pese a las presiones que cita The New York Times, precisamente hoy el diario israelí Yediot Ahronot aseguró que Estados Unidos ha trasmitido un mensaje a Irán, a través de mediadores europeos, de que no apoyará un eventual ataque israelí contra sus bases nucleares.

El periodista Simón Shiffer, corresponsal diplomático de rotativo, asegura en su artículo de hoy que la Casa Blanca ha enviado en los últimos días un claro mensaje a Teherán a través de dos países europeos, que no menciona, de que si Israel decide atacar unilateralmente y sin coordinación previa, EEUU no lo apoyará ni se dejará arrastrar a la guerra.

Shiffer, que no detalla cuáles son sus fuentes, añade que Washington ha hecho saber a Irán que espera que, de tener lugar la ofensiva israelí, el Ejército iraní no ataque blancos estratégicos de EEUU en el Golfo Pérsico, como las bases militares, barcos y portaaviones establecidos en la región.

Israel considera el programa nuclear iraní una amenaza existencial y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, insiste en que las sanciones internacionales no están funcionando y no han conseguido frenar el proyecto de Teherán.