Una normativa de aduanas que incrementa los pagos a los cubanos que ingresan al país entró en vigor el lunes y generó disgusto y confusión entre los viajeros que arribaron a la isla.

"Nosotros venimos todos los años y nunca nos habían cobrado así", dijo con tono escandalizado a The Associated Press Nélida Díaz, una mujer que vive en Estados Unidos y viajó junto con su esposo.

Díaz y su cónyuge tuvieron derecho a unos 30 kilos de equipaje libres cada uno --sin impuesto, al igual que una pequeña maleta de medicinas-- pero por el exceso abonaron 10 pesos convertibles (10 dólares) por kilo extra.

"En total fueron 588 dólares americanos", explicó la mujer. "Hay mucha molestia entre las personas", agregó a poco de arribar a La Habana parada junto a un carrito con sus pertenencias.

Aunque el aeropuerto capitalino operaba con normalidad, según constató la AP en un recorrido, la nueva normativa difundida hace dos meses era prácticamente desconocida en sus partes por la inmensa mayoría de los viajeros desagradablemente sorprendidos a la hora de abonar sus sobrecargos.

Otros reportaron que al interior de la aduana los trámites eran poco ágiles y confusos.

"Hay bastante disgusto ahí adentro. Hay personas que vienen con su dinerito contado para ayudar a la familia y se encuentran con este fenómeno", comentó por su parte Roberto Suárez, quien pagó casi el doble de lo que habitualmente abona por sus impuestos de aduana cuando viaja a la isla.

También hubo diferencias entre los cubano-americanos y los cubanos residentes en la isla. Mientras los primeros deben pagar en pesos convertibles, los segundos pueden pagar al menos en un viaje al año en pesos cubanos.

La nueva ley establece que los primeros 30 kilos de efectos personales y misceláneas están exentos de tasas, pero a partir de allí se abona un monto progresivo.

Para los cubanos residentes en la isla que viajan la primera vez el cargo es en principio de 10 pesos por kilo extra pagaderos en pesos cubanos (uno equivale a 24 dólares) pero en el segundo viaje la cifra se hará sentir pues deberá ser abonada en pesos convertibles (uno es igual a un dólar).

En la nación caribeña son de circulación legal tanto el peso cubano --con el cual se pagan los sueldos y los servicios, entre otros-- como el convertible.

Según los expertos la lógica detrás de las nuevas medidas es poner coto al contrabando de la industria ligera o las "mulas" que luego revenden sus mercancías --sobre todo ropa-- y nutren los puestos de los trabajadores independientes.

Pero muchos cubanos que sólo buscan apoyar a sus familias y realizan viajes familiares o de trabajo se verán afectados.

"A mí me cobraron 102 pesos cubanos porque soy cubana (residente en la isla) y es la primera vez que viajo a Estados Unidos. Ya la siguiente vez tengo que pagar en cuc (como se denomina a los pesos convertibles)", comentó María Roque, quien llegó de ver a su hijo en el extranjero y recibió la advertencia sobre la siguiente ocasión.

Cuando se publicó, la normativa fue defendida por las autoridades como una forma de poner orden y modernizar la gestión de los aeropuertos.

Arturo López Levy, un economista nacido en Cuba que trabaja en la Universidad de Denver, consideró que si las autoridades quisieran eliminar las mulas sin afectar a la población deberían primero garantizar un mercado mayorista.

"Estas regulaciones llegan a destiempo. Los mecanismos vigentes del sistema no han sido capaces de garantizar un abastecimiento estable mayorista", escribió en un artículo.

Más aún, dijo el experto, las regulaciones tampoco son positivas de cara a la enorme comunidad cubano-americana que mantiene vínculos familiares con la isla.

"Estas resoluciones no son bien recibidas en el segmento de la comunidad más favorable a los viajes y una política de intercambio con Cuba", agregó López Levy.

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La corresponsal Andrea Rodríguez está en Twitter como: www.twitter.com/ARodriguezAP