Pekín criticó hoy las acusaciones "sin fundamento" contra China del ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, en su primer discurso como candidato oficial del Partido Republicano a la presidencia de EEUU, y pidió a los políticos de ese país que observen al gigante asiático "objetiva y racionalmente".

"Los políticos estadounidenses deberían dejar de hacer acusaciones sin fundamento contra China y contribuir más a la confianza y la cooperación mutua", señaló el portavoz del Ministerio de AAEE Hong Lei en un comunicado que según Pekín responde a las alusiones al país de Romney en su discurso de nominación, así como en las posturas del Partido Republicano hacia el país asiático.

Los políticos estadounidenses, añadió Hong, "deben entender correctamente las relaciones chino-estadounidenses" y "dejar de intervenir en los asuntos internos de China", algo que, en su opinión, también es acorde a los intereses estadounidenses.

En su discurso, Romney criticó al presidente Barack Obama por una política económica que según él ha beneficiado al gigante asiático, por ejemplo perjudicando al sector del carbón y el petróleo "para enviar energía y puestos de trabajo a China".

En líneas generales, el candidato republicano prometió una postura más independiente en el exterior que la de Obama, y una política más dura con países como Irán o China.

Romney se convirtió en la noche del jueves en el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos y a partir de ahora comienza la etapa final de su reñido duelo con Obama hasta las elecciones del 6 de noviembre.

El ex gobernador se convierte en el primer miembro de la iglesia mormona, un credo nacido en la América profunda que muchos cristianos descalifican como una secta, en lograr la nominación para la Casa Blanca.

Otro mormón, Jon Huntsman, fue embajador en China entre 2009 y 2011, cargo que dejó para presentarse a candidato presidencial, aunque se retiró de la carrera en enero y declaró su apoyo a Romney.