Cuando comenzó la Convención Nacional Republicana, el dirigente del partido dijo que los estadounidenses "necesitan enjuiciar al presidente por lo que prometió y lo que cumplió", y eso fue precisamente lo que hicieron los republicanos la semana pasada en Florida.

Reince Priebus, y orador tras orador, subieron al estrado para argumentar su posición de que Obama era culpable de sobrerregulación, abuso de poder, deshonestidad, gasto disipado y lucha de clases, y de que no merecía más tiempo en la Casa Blanca después de enero, cuando termina su primer mandato.

En el mundo jurídico, el procesamiento comprende la presentación del caso y la argumentación final. Pero este caso corresponde al mundo de la política, y ahora es el turno del mandatario en funciones.

Antes de que los demócratas empiecen el martes su convención en Charlotte, Carolina del Norte, la población tiene una pausa en la política con tiempo para comer al aire libre y quizás ir al cine. Incluso los demócratas, dice el estratega en medios de comunicación Fred Davis, tienen "espacio para ajustes menores" en los argumentos que deseen exponer.

"Siempre preferiría ser el último expendio que automóviles que visites y la última convención que veas", puntualiza Davis, director creativo del encuentro republicano de 2008. "Porque para entonces el primer tipo que apareció ya está olvidado".

La tradición establece desde 1932 que el partido del mandatario en turno va segundo. Eso funcionó muy bien para George H.W. Bush en 1988, pero no tanto cuatro años después.

El eje de la convención republicana giró principalmente en torno a una declaración de Obama ("Ustedes no hicieron eso"), que el presidente y muchos otros afirman que fue sacada de contexto. Esos tres días en Tampa fueron dedicados para atacar el desempeño de Obama — sobre el empleo, la política exterior, el gasto — y lo pusieron en posición de tener que defender sus resultados.

El antiguo dicho advierte que la mejor defensa es una buena ofensiva. Incluso antes de que los republicanos cerrarán su convención, varios demócratas prominentes clamaron por un contraataque.

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El periodista de Associated Press Allen G. Breed está en Twitter como: http://twitter.com/AllenGBreed