Un ciudadano británico de 78 años murió a consecuencia de un incendio declarado ayer en la provincia española de Málaga (sur), que pudo ser intencionado y que obligó a desalojar a unas 5.000 personas de sus viviendas particulares, hoteles y de edificios administrativos.

El cadáver, que fue hallado hoy carbonizado, estaba en una casa de aperos que había recibido una orden de desalojo de la Policía española.

Según el Gobierno regional andaluz, las labores de extinción del incendio, por el que mantiene declarado el nivel 2 de emergencia, evolucionan favorablemente, si bien en algunas zonas los trabajos se desarrollan en un paraje de orografía muy complicada y a setecientos metros de altitud.

El fuego, que cortó carreteras locales e incluso en algunos momentos una autopista, afectó a los términos municipales de Mijas, Marbella, Alhaurín El Grande, Coín, Ojén y Monda, y hasta ahora no se cuantificó la superficie afectada.

En total, el operativo conjunto desplegado para las tareas de extinción de las llamas se conforma por unas mil personas, entre los que figuran 420 miembros de la Unidad Militar de Emergencias.

Entre los heridos de gravedad por este incendio se encuentra un matrimonio, él con quemaduras de segundo y tercer grado en el 65 por ciento de su cuerpo, y la mujer con quemaduras en el 60 por ciento, mientras que fueron localizadas sin daños cinco personas que estaban en paradero desconocido.

En cuanto a los desalojados, actualmente sólo permanecen fuera de su municipio los vecinos de Ojén, mientras que los habitantes de Marbella, Coín y Mijas ya pudieron regresar a sus hogares.