La presión de los humanos sobre los recursos naturales amenaza a la población mundial de invertebrados, con una de cada cinco especies que puede estar en peligro de extinción, según uno de los mayores estudios modernos sobre esta categoría de seres vivos.

"Y si ellos desaparecen, la humanidad podría seguir (el mismo camino)", se advierte en el estudio publicado hoy como resultado de una colaboración de la Sociedad de Zoología de Londres y de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), que tiene su sede en Suiza.

Existe escasa conciencia de que los invertebrados constituyen el 80 por ciento de las especies que pueblan el planeta y que aunque salvarlas de la desaparición puede suponer un esfuerzo costoso, "el coste de ignorar su difícil situación es aún mayor", agrega.

La investigación científica pasó revista a más de 12.000 invertebrados catalogados en la llamada "Lista Roja" de la IUCN y uno de sus principales hallazgos fue que las especies de agua dulce están bajo el mayor riesgo de extinción, seguidas de cerca por los invertebrados terrestres y marinos.

Asimismo, se estableció que la amenaza contra los invertebrados es similar a la que sufren los vertebrados y las plantas.

Los riesgos que pesan sobre los invertebrados son múltiples y, como suele ocurrir, lo que empieza por un declive local de la población puede conducir a una extinción completa.

La actividad humana y la explotación de recursos naturales constituyen sin duda la principal fuente de presión, con ejemplos tan claros como el de especies de moluscos que sufren de la contaminación agrícola y de la construcción de represas, que afectan a la calidad de las aguas en las que viven.

Los cangrejos afrontan peligros diferentes, como el mayor impacto que tiene sobre ellos la expansión de las especies invasoras y de enfermedades.

Otro factor asociado a un mayor riesgo es la escasa movilidad de algunos invertebrados y su presencia limitada a pequeñas áreas geográficas, con situaciones en las que hasta un tercio de ciertas especies puede estar en serios problemas.

El riesgo se reduce para los invertebrados con mayor capacidad de moverse, como las mariposas o libélulas, que enfrentan un nivel de peligro similar al de las aves (una de cada diez).

Los científicos recuerdan en el estudio que los invertebrados son los "ingenieros" de un medio ambiente que funciona y del que el ser humano se beneficia.

Sin embargo, si el nivel de presión sobre ese grupo no se reduce pronto quizás escenas como la de niños buscando lombrices en la tierra, cazando mariposas o recogiendo conchas en las playas pasen a ser sólo recuerdos.