El Gobierno español aprobó hoy una nueva reforma del sector financiero exigida por Bruselas para recibir la ayuda a la banca, que contempla segregar los activos tóxicos de las entidades en un "banco malo" y abre la puerta a la liquidación de entidades inviables.

La reforma eleva, además, los requisitos de solvencia de las entidades bancarias.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, dijo, al presentar en conferencia de prensa la reforma, que es "una necesidad nacional, imprescindible para que se recupere el crédito y la financiación" tan necesario para las pymes.

La reforma es una exigencia de Bruselas para otorgar hasta 100.000 millones de euros de ayuda a la banca española y da amplios poderes al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que pasará a estar controlado por el Gobierno.

Sáenz de Santamaría sostuvo que la reforma culmina el saneamiento del sector financiero con el fin de "impulsar el crecimiento económico y el empleo", así como "dinamizar el sector inmobiliario" para que las entidades bancarias puedan sacar a la venta el gran "stock" de viviendas que tienen en sus manos tras el estallido de la burbuja inmobiliaria.