Toda una vida creando universos en sus pinturas o esculturas le ha servido al artista mexicano de origen español, Vicente Rojo, para afirmar, a sus 80 años, que la imaginación es un potente antídoto para solucionar muchas de las crisis y problemas de la humanidad.

"La única manera de salir de todos los problemas de ahora y que han rondado toda la historia es a base de imaginar, de tener nuevas ideas que permitan un desarrollo más armónico y equilibrado", dijo en entrevista con Efe.

Así, las épocas difíciles que ha sufrido la humanidad "siempre han sido superadas" y, a su parecer, "el arte y la cultura han ayudado mucho a esa superación".

"La imaginación es importantísima, es la única manera de que podamos seguir adelante y seguir creando un mundo más equilibrado, más justo", insistió el artista, que está a punto de inaugurar la exposición "Encuentros: Papel, metal y barro", como parte de los festejos de su 80 cumpleaños.

El próximo 5 de septiembre se abrirá esta muestra en la galería Juan Soriano de la Biblioteca de las Artes, que reúne 25 gráficas, seis esculturas de bronce y cuatro cerámicas creadas entre 1994 y 2003.

Rojo decidió titularla así, contó, porque trata del tema de los volcanes, una temática que desarrolló durante mucho tiempo en distintas técnicas, papel, barro y metal, y que ahora ha decidido presentar juntas.

El artista recibió a Efe en su taller ubicado en el barrio de Coyoacán, una pintoresca zona residencial de la capital mexicana, en donde trabaja cada día, con "la misma motivación de cuando tenía cuatro años, esa extraña vocación de tener siempre en las manos lápices, papel, tinta, pegamento, tijeras", aseguró.

De momento, insiste, no ha parado y de ninguna manera piensa parar. "Espero nunca parar, espero durar otros 80 años".

Rojo cuenta que sus obras son fruto de la necesidad. "Eran cosas que yo necesitaba hacer porque tenía esa vocación de hacerlo y poco a poco se fue convirtiendo en mi trabajo, en mi manera de vida".

Además, asegura que siempre ha expuesto cortesía y amabilidad con quienes le han invitado. "Nunca he pedido una exposición a nadie, me he limitado a corresponder a invitaciones en donde me ha parecido que debía hacerlo", aseguró.

Aunque ya hace diez años que por problemas de salud solo se dedica a su trabajo en el taller, contó, Rojo siempre ha estado muy relacionado con los artistas jóvenes, a quienes recomienda honestidad para realizar su trabajo.

"Un artista joven lo que tiene que hacer es siempre ser fiel a si mismo y si se mantiene esa fidelidad puede llegar a trabajar durante muchísimos años", dijo el artista, considerado miembro de la llamada generación de la ruptura.

Otro aspecto importante, añadió, sería que nunca trabajaran por competir con nadie. "Si uno siente que está haciendo una carrera en donde tiene que llegar a determinados lugares o recibir determinados premios, yo creo que está perdido", dijo.

Pese a que nació en España en 1932, Rojo lleva toda la vida en México, desde que llegó de niño en la posguerra, diez años después de que su padre se exiliara tras la Guerra Civil española (1936-1939).

"Yo desde hace 63 años soy mexicano, no he perdido la 'ce', pero reconozco que volví a nacer cuando llegué a México y aquí he hecho todo mi trabajo", contó.

Pese a que tiene una relación cercana con su país de nacimiento, asegura que su vida se ha desarrollado y se acabará aquí, en México, país que en 1991 lo premió con el Premio Nacional de las Artes que otorga el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

Pese a ello, como republicano convencido, este hombre de izquierdas sufre con la crisis económica que está sufriendo España y con la llegada al poder de la derecha del Partido Popular (PP) liderada por Mariano Rajoy.

"Me siento mal porque estoy notando que la derecha ha sido votada masivamente y vemos que hay que estar preparados para lo que la derecha ha hecho siempre en España, que ha sido lo más negativo y lo más bárbaro y lo más cruel para la sociedad española", apuntó.

Sobrino del general Vicente Rojo Lluch, un destacado jefe republicano español que se opuso al alzamiento del dictador Francisco Franco, prefiere dejar esta parte de su pasado en privado y asegura que si todo esto ha trascendido no ha sido gracias a él.

Rojo confesó que a España, un país que le otorgó la Medalla al Mérito en las Bellas Artes, no le guarda rencor, aunque sí al franquismo y a todos sus vestigios, "esa derecha aterradora, cerril y primitiva".

El artista hoy en día se encuentra trabajando en una serie que se llamada "escrituras" en la que trabaja con frases, cartas, alfabetos sobre pintura, escultura y grabado. Ese es otro de sus trucos para mantenerse joven, seguir teniendo muchos planes.

"Si no es así no merece la pena vivir. Sigo teniendo muchos planes, demasiados planes yo creo pero, en fin, alguno saldrá", sentenció.