La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anunció hoy que en las próximas semanas anunciará medidas para reducir el costo de la energía y un ambicioso plan de concesiones de los puertos y de los aeropuertos como nuevos incentivos para hacer frente a la crisis económica mundial.

Las medidas, que complementarán las anunciadas en las últimas semanas, entre ellas reducciones de impuestos para los sectores más afectados por la crisis y un millonario plan de concesiones en carreteras y ferrocarriles, fueron anticipadas por la mandataria ante el Consejo de Desarrollo Económico y Social.

"Tenemos que reducir el costo de la energía; hacer racional el costo de la tributación. No se trata tan sólo de reducir las tarifas sino de adoptar una estrategia para que el costo de la energía no impida la inversión", afirmó la presidenta.

Según Rousseff, las medidas para reducir el costo de la energía serán anunciadas la próxima semana y el plan de concesión de aeropuertos y puertos al sector privado será divulgado a mediados de septiembre.

La presidenta dijo que todas las medidas anunciadas y previstas "son útiles y necesarias para mejorar nuestra situación coyuntural".

"El Gobierno va a apoyar, estimular y dar soporte a la competitividad de todas las actividades productivas. En lo que nos respecta, estamos concentrados en desbloquear los cuellos de botella logísticos, energéticos y de costo que dificultan nuestro desarrollo", afirmó.

Brasil, sexta mayor economía mundial, viene sufriendo un proceso de desaceleración como consecuencia de la crisis internacional, que redujo la demanda de productos brasileños en el exterior.

Tras haberse expandido un 7,5 por ciento en 2010, la economía brasileña sólo creció un 2,7 por ciento el año pasado y ese porcentaje podrá caer al 1,73 por ciento en 2012 según las últimas previsiones de los economistas.

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, dijo hoy igualmente en la reunión del Consejo de Desarrollo Económico y Social que las medidas adoptadas por el Gobierno para incentivar la economía le han dado al país condiciones de alcanzar este año un crecimiento del 4 por ciento.

Según Rousseff, las medidas más importantes son las que buscan reducir los costos de producción en Brasil, como la disminución del costo de energía, ya que garantizarán la competitividad del país en el futuro.

"Se trata de la única forma en que podremos enfrentar las décadas que vendrán. Tenemos que tener una mayor eficacia y una mayor productividad", dijo.

La presidenta destacó entre las medidas adoptadas la política de reducción gradual de los intereses básicos, que anoche fueron reducidos por el Banco Central al 7,5 por ciento anual, su menor nivel histórico.

Según la presidenta, esa reducción abre la posibilidad de que todo el mercado reduzca el costo del dinero en Brasil.

En cuanto a las concesiones de infraestructuras al sector privado, afirmó que se trata de poner fin al monopolio del Estado en algunos servicios de transporte y ofrecer "servicios aeroportuarios compatibles con su movimiento".

De acuerdo con la mandataria, las infraestructuras de transportes del país "están por debajo de lo que Brasil necesita para crecer".

El Gobierno anunció a mediados de enero un plan de concesiones al sector privado que prevé inversiones por 133.000 millones de reales (unos 66.000 millones de dólares) en la construcción y operación en un plazo de 25 años de cerca de 7.500 kilómetros de carreteras y de 10.000 kilómetros de vías férreas.

Las concesiones serán extendidas ahora a los puertos y los aeropuertos.

Esta semana, además, el Gobierno prorrogó las reducciones de impuestos que había anunciado en mayo pasado para favorecer a los fabricantes de vehículos, electrodomésticos y muebles, sectores que figuran entre los más afectados por la crisis.