Directivos y estudiantes de la principal universidad pública veterinaria del país no se explican ni cómo pasó ni con qué fines: un toro de raza que nació en sus terrenos fue robado.

"Para nosotros ha sido muy duro la pérdida del animal", dijo el jueves Claudia Escobar, directora de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional. "No fue que (solamente) se perdió un animal, es que es parte de nuestra familia", agregó Escobar en entrevista telefónica.

El toro, de 700 kilos y raza normando, desapareció el pasado 23 de agosto del campus de la sede de la universidad, al oeste de Bogotá, donde permanecía con otros 24 bovinos destinados a las prácticas de 1.200 estudiantes de veterinaria, agregó la funcionaria. Hasta ahora no hay noticias de su paradero y es la primera vez que roban un bovino de la facultad, dijo Escobar.

El caso del animal, que estaba amarrado y pastando en una zona verde, solo trascendió en la jornada en la prensa local como un ejemplo de la delincuencia.

Escobar dijo que desconocen las razones para llevarse el toro, de cinco años de edad y de nombre "Corsario", pero especulan que pudo ser para venderlo o comerlo.

El toro, de pelo blanco y pardo o rojizo, "era usado para la docencia y, entre otras funciones, servía como reproductor y donador de sangre en la clínica de grandes animales de la facultad", dijo la universidad en un comunicado. Escobar dijo que el animal era atendido diariamente, como el resto de bovinos, por los propios estudiantes.