El gobierno de España está reunido para aprobar una nueva reforma del sector financiero que va a crear un "banco malo" para contener inversiones inmobiliarias tóxicas y va a dar al banco central más autoridad para cerrar instituciones prestamistas con problemas.

La reforma será la quinta de ese tipo aprobada por España desde el inicio de la crisis económica en el 2008.

La creación del banco malo es está entre las condiciones fijadas por los 16 socios de España en la eurozona a cambio de un préstamo de 100.000 millones de euros (125.000 millones de dólares) para bancos españoles afectados por el desplome del sector de bienes raíces en el país.

Los bancos españoles tienen unos 176.000 millones de euros en bienes inmobiliarios tóxicos.

El país trata de convencer a los inversionistas de que puede lidiar con sus finanzas y evitar seguir a Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre en solicitar un rescate para su deuda pública.