El primer ministro griego prometió el jueves a sus compatriotas que las nuevas reducciones del gasto proyectadas para el período 2013-2014 serán las del último paquete de austeridad, mientras insistió en que es vital que el país continúe en la zona del euro.

Antonis Samaras, quien lucha por conseguir el apoyo de sus incómodos socios de la coalición de gobierno para recortar 11.500 millones de euros (14.400 millones de dólares) del presupuesto de gasto, argumentó que las reformas económicas y las privatizaciones restaurarán el crecimiento después de cuatro años de una recesión profunda.

"Este es el último de esos paquetes de recortes al gasto", aseguró Samaras en una reunión de directivos de su partido conservador. "La economía griega no puede soportar más".

La promesa de Samaras se parece a otras que han recibido los griegos. Gobiernos anteriores han ofrecido, e incumplido, compromisos similares en al menos los dos últimos años y medio que han padecido dolorosas medidas de austeridad aplicadas para disminuir tremendos déficits presupuestales.

"Muchos de estos recortes son difíciles, dolorosos", admitió el primer ministro. "Pero son también inevitables. Sin ellos el país volvería a tener una credibilidad nula y entonces sí abandonaría al euro. Lo cual ... destruiría al país".

El gobierno ha prometido aplicar reducciones al gasto en 2013 y 2014 para cumplir sus compromisos con los acreedores internacionales que han mantenido a flote a Grecia con préstamos de rescate.

En caso de incumplimiento, se suspendería la entrega de una próxima partida de préstamos, por 31.000 millones de euros y Grecia dejaría de pagar su enorme deuda, al tiempo que también tiene problemas con el pago de pensiones y salarios del sector público.

Numerosos analistas consideran que entonces Grecia tendría que dejar la eurozona, ahora con 17 países.