El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, saludó hoy el anuncio de diálogo entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para poner fin al conflicto armado en ese país.

"Quiero expresar nuestros saludos al presidente (de Colombia, Juan Manuel (Santos), a las FARC y a la ELN", indicó el mandatario nicaragüense durante un encuentro en Managua con el exjuez español Baltasar Garzón divulgado por medios oficiales.

El pasado lunes, Santos anunció que ha iniciado "conversaciones exploratorias" con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la guerrilla más poderosa de su país, e invitó al Ejército de Liberación Nacional (ELN) a sumarse a la negociación para poner fin al conflicto armado.

"Nosotros respaldamos totalmente esta iniciativa", señaló Ortega, que también saludó a los Gobiernos de Cuba, Noruega, Chile y Venezuela por contribuir al proceso de paz de Colombia.

Ortega, que gobierna Nicaragua por tercera ocasión y segunda consecutiva, tras el período de 1979 a 1990, recordó que en 1999, cuando era líder de la oposición, estuvo en la selva colombiana de San Vicente del Caguán cuando se firmaron unas intenciones de paz.

"Fue un momento donde parecía que aquello iba a tomar un buen rumbo, pero luego desgraciadamente el proceso se frustró, pero lo importante" es que Santos "con una gran firmeza, con una gran valentía, están asumiendo el reto de dar la batalla por la paz definitiva que ponga el fin a la guerra en Colombia", continuó.

Santos y las FARC alcanzaron un acuerdo por el que los delegados del Gobierno y los guerrilleros formalizarán la mesa de conversaciones en Oslo y luego la trasladarán a La Habana, que será la sede permanente del diálogo, según un documento divulgado por la emisora de radio colombiana RCN.

Según ese informe, las conversaciones de paz tendrán el apoyo de los Gobiernos de Cuba, que las acogerá, y de Noruega, en ambos casos como "garantes", así como de Venezuela y Chile como "acompañantes".

La guerrilla de las FARC está en armas desde 1964 y cuenta con unos 8.500 combatientes, según cifras militares.

Desde 1982, el Estado colombiano y los insurgentes han buscado en tres ocasiones una salida política a la confrontación, la última de ellas en un largo proceso en un caserío selvático de San Vicente del Caguán, eje de una zona de distensión de 43.000 kilómetros cuadrados que las FARC dominaron durante más de tres años.