No se vislumbra una solución para el estancamiento diplomático entre Reino Unido y Ecuador por el destino del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, reconoció el jueves el ministro de Relaciones Exteriores británico William Hague.

Assange, quien busca evitar su extradición a Suecia para ser interrogado por supuestos delitos sexuales, ha estado refugiado en el interior de la embajada de Ecuador en Londres desde el 19 de junio, fuera de la jurisdicción de las autoridades británicas.

A pesar de que Quito le concedió asilo político, Assange será arrestado si pone un pie fuera de la misión diplomática.

Hague dijo que en las negociaciones que mantuvo el miércoles en Londres con el vicepresidente de Ecuador, Lenin Moreno, buscó calmar la preocupación de Quito de que Reino Unido podría revocar el estatus diplomático de la embajada, lo que permitiría a la policía ingresar a las instalaciones y detener a Assange.

Los funcionarios ecuatorianos se molestaron después de que Gran Bretaña envió al gobierno de Ecuador un burdo mensaje en el que indicó que podría usar una ley poco conocida para retirar a la embajada las protecciones usualmente ofrecidas a las instalaciones diplomáticas extranjeras.

"Esto puede continuar por mucho tiempo, por lo que no estamos lanzando una amenaza contra la embajada de Ecuador. Acordamos ayer que nuestros funcionarios seguirían dialogando hasta encontrar una solución ", dijo Hague a la radio de BBC el jueves, en declaraciones desde Nueva York.

Hague insistió en que Gran Bretaña no había lanzado una amenaza, pero agregó que le dijo a Moreno que Reino Unido estaba "legalmente obligado" a extraditar a Assange a Suecia y no tenía otra opción.

Gran Bretaña y Ecuador también están en desacuerdo sobre la decisión de Quito de ofrecer a Assange asilo diplomático, un tipo de refugio que es común en América Latina y América del Sur pero no es reconocido en Reino Unido.

Assange, un ciudadano australiano de 41 años, adquirió relevancia internacional en 2010 cuando su página de internet WikiLeaks empezó a publicar una enorme cantidad de documentos secretos de las autoridades estadounidenses, entre ellos 250.000 mensajes diplomáticos de Estados Unidos que subrayaron acuerdos en ocasiones vergonzosos.