El Departamento de Justicia de EE.UU. cerró hoy sin cargos una investigación para determinar si la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estuvo implicada en la muerte de dos supuestos terroristas bajo su custodia en Irak y Afganistán.

La investigación, llevada a cabo por el veterano fiscal John Durham, se realizó en el marco del examen de presuntos abusos en los interrogatorios de la CIA a un centenar de prisioneros tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

El secretario de Justicia de EE.UU., Eric Holder, explicó en un comunicado que la decisión de cerrar la investigación sin imputar cargos criminales a ningún agente de la CIA tuvo más que ver con la dificultad de reunir evidencias que con la conclusión de que no hubo delito.

El Departamento de Justicia "ha declinado interponer una acción judicial porque las pruebas admisibles no serían suficientes para obtener y sostener una convicción más allá de toda duda razonable", argumentó Holder.

"Nuestra investigación se limitaba a determinar si se cometieron delitos perseguibles de oficio y no pretendía, y no resuelve, cuestiones más amplias relativas a la corrección de la conducta examinada", agregó.

Uno de los casos investigados fue la muerte de Manadel al-Jamadi en la prisión iraquí de Abu Ghraib en 2003 y el otro la de Gul Rahman en Afganistán en 2002.

El director de la CIA, David Petraeus, indicó en otro comunicado que su agencia dio un apoyo "importante" a la investigación del Departamento de Justicia y que ahora se trata "de mirar hacia adelante a los retos del futuro en lugar de al pasado".

Otra investigación iniciada por el fiscal Durham en 2008 sobre la destrucción de cintas de vídeo de la CIA que mostraban las prácticas empleadas por el Gobierno de George W. Bush en interrogatorios a supuestos terroristas también se cerró en 2010 sin cargos.