Al menos cinco soldados australianos han muerto en dos incidentes ocurridos en las últimas 24 horas en el norte y centro de Afganistán, informaron hoy los medios australianos.

La primera ministra australiana, Julia Gillard, confirmó que dos militares australianos murieron esta mañana al estrellarse un helicóptero estadounidense Black Hawk en el norte del país centroasiático.

Un día antes, un afgano con el uniforme del Ejército Nacional Afgano disparó contra tropas de la coalición de la OTAN matando a tres australianos en la provincia de Uruzgan, en el centro del país, en un nuevo ataque provocado por militantes infiltrados.

El militar afgano consiguió escapar a los disparos del resto de los soldados aliados que reaccionaron al ataque, según el diario "Sydney Morning Herald".

"Creo que se trata de las mayores pérdidas en combate desde la guerra de Vietnam", declaró Gillard, quien se encontraba en Avarua, la capital de las Islas Cook, donde se celebra el Foro del Pacífico, que congrega anualmente a los líderes de la región.

"Estas noticias son realmente duras y muchos australianos las van a sentir físicamente", aseveró la jefa de Gobierno, quien canceló sus compromisos para volver a Australia.

"Estamos progresando. Os lo puedo asegurar, lo he visto con mis propios ojos cuando he visitado Afganistán", agregó.

La muerte de los soldados, que tenían entre 21 y 40 años, sitúa en 38 la cifra total de víctimas mortales en las fuerzas australianas en Afganistán, incluidos tres que murieron tiroteados el pasado octubre durante un desfile por un sargento afgano, que también murió por disparos de las fuerzas aliadas.

Según la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), en el ataque de ayer "un miembro vestido con el uniforme del Ejército Nacional Afgano dirigió su arma contra los componentes de la Fuerza Internacional de Seguridad, el incidente está siendo investigado".

Según la ISAF, este año se han producido más de 30 ataques de soldados afganos contra militares de las fuerzas extranjeras, provocando 45 muertos o un 14% del total de fallecidos en 2012.

El comandante de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, el general estadounidense John Allen, dijo la semana pasada que la infiltración talibán supone un cuarto de los ataques internos dentro de la alianza de las fuerzas de la coalición y afganas.

El año pasado, el Pentágono advirtió de las crecientes tensiones entre los soldados de la coalición y los militares afganos debido a choques culturales y un alto grado de desconfianza.

Unos 1.500 militares australianos están destacados actualmente en Afganistán, donde participan desde 2001 en operaciones de combate y entrenamiento de las fuerzas de seguridad afganas bajo mando de la OTAN, el mayor contingente que no pertenece a la Alianza Atlántica.

Australia asumirá a finales de este año el liderazgo de las fuerzas aliadas en la provincia de Oruzgán, en el centro de Afganistán, para iniciar el proceso de transición de la seguridad a las fuerzas locales a mediados de este año hasta la retirada de las tropas australianas en 2014.