El candidato a la vicepresidencia de Estados Unidos y congresista por Wisconsin Paul Ryan será hoy el orador principal de la tercera jornada de la Convención Republicana que se celebra en Tampa.

Los delegados presentes en la Convención anunciaron ayer oficialmente, estado por estado, sus votos y dieron la mayoría suficiente, como estaba previsto a Mitt Romney como candidato a la Presidencia, así como a Ryan para la vicepresidencia.

Ryan, situado más a la derecha que Romney, en algunas cuestiones éticas como el aborto, enarbola la bandera de la lucha contra el déficit y la reducción del Gobierno, dos prioridades absolutas para los conservadores estadounidenses.

La gran asamblea republicana vivió anoche su primera gran jornada de discursos después de que tuvieran que suspenderse los trabajos el lunes por las inclemencias de la tormenta tropical Isaac a su paso por las costas de la Florida.

La esposa de Romney, Ann, y el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, crearon ayer por primera vez una atmósfera de complicidad y entusiasmo entre los millares de delegados de todo el país que participan en el gran cónclave cuatrienal conservador.

Christie clausuró la primera ronda de discursos de la Convención con un llamamiento a los estadounidenses, que fue recibido con ovaciones, para trabajar por un "segundo siglo americano".

A Christie, personalidad del Partido Republicano a la que se le pronostica un gran futuro político, le correspondió la difícil tarea de cerrar la jornada tras el discurso de Ann Romney.

La esposa del candidato se dirigió a los asistentes para hablarles "con el corazón", no de política o del partido, sino de sus vivencias junto a un hombre con el que ha compartido dicha y adversidad.

"Pueden confiar en Mitt. Él ama a EE. UU., él nos llevará a un sitio mejor; denle esa oportunidad, denle a EE. UU. esa oportunidad", afirmó Ann después de poner su propia historia conyugal como la mejor prueba de la honestidad, la humanidad y el tesón del candidato.

Dirigiéndose a los escépticos, Ann Romney afirmó: "nadie trabajará más duro, nadie se preocupará más y nadie moverá cielo y tierra como Mitt Romney para hacer de este país un sitio mejor en donde vivir".

Con él ha criado a cinco hijos, ha construido una fortuna y ha vencido por dos veces a la enfermedad.

"Han pasado 47 años desde que ese joven, alto y encantador me llevó a casa después de nuestro primer baile. No todos los días desde entonces han sido fáciles, pero aún me hace reír y nunca tuve una sola razón para dudar de que yo era la mujer más afortunada del mundo", señaló.

Agregó que su matrimonio con Mitt Romney no ha sido un "libro de cuentos" como algunos han dicho.

"En los libros de cuentos que leí nunca hubo largos atardeceres de invierno y lluvia en una casa con cinco niños gritando a la vez. Y esos cuentos nunca parecieron tener capítulos sobre la MS (esclerosis múltiple) o el cáncer del seno", replicó Ann, sobreviviente de esas dos enfermedades.

"¿Un matrimonio como un libro de cuentos? No, en absoluto. Lo que Mitt Romney y yo tenemos es un matrimonio real", enfatizó.

Poco después, el gobernador Christie añadiría otra esperada virtud del candidato.

Mitt Romney "nos dirá las auténticas verdades que necesitamos escuchar", ya sea para equilibrar el presupuesto o para "poner fin al desastre que supone colocar el mayor sistema de salud del mundo en manos de los burócratas federales y a esos burócratas entre un ciudadano estadounidense y su médico".

Christie argumentó que la nueva era de predominio americano se apoyará "en un Ejército fuerte" y en la "seguridad de nuestros valores", porque el trabajo ético del pueblo americano "no tiene igual" y nuestra Constitución tiene que seguir siendo "un modelo para todos los que luchan por la libertad".

"No somos víctimas del destino, somos los dueños de nosotros mismos", arengó Christie.

"Hay duda y miedo sobre el futuro en cada esquina del país", dijo también Christie, quien recordó que tiene fe en las propuestas de este partido, que, según las encuestas siguen sin calar entre las mujeres y las minorías.

Pero "los líderes no siguen las encuestas, los líderes las cambian" aseguró el gobernador.