Dos civiles murieron en un enfrentamiento entre policías y campesinos cocaleros que buscaban impedir una operación de erradicación de cultivos ilegales de hoja de coca en una remota región de la selva central de Perú.

El incidente se produjo el martes cuando un grupo de policías y personal del Proyecto Especial de Control y Reducción de Cultivos Ilegales en el Alto Huallaga se trasladaban por una zona colindante con el valle del Monzón, una de las principales regiones productoras de coca del país, a 320 kilómetros al noreste de Lima, a la que desde hace décadas no pueden ingresar las autoridades y fuerzas del orden.

La policía dijo en un comunicado que entre 800 y 1.000 cocaleros del Monzón intentaron impedir el paso de los trabajadoress arrojándoles objetos contundentes e incluso haciendo disparos. La policía repelió el ataque usando gases lacrimógenos y disparando al aire.

Dos personas fallecieron y otras cuatro resultaron levemente heridas por esquirlas metálicas, dijo la policía.

Agregó que los cocaleros "habrían portado escopetas" y que en la zona habría quedado evidencia de distintos cartuchos que no corresponden al armamento usado por los agentes.

Carmen Masías, presidenta ejecutiva de la entidad estatal antidrogas DEVIDA, dijo a The Associated Press que las operaciones de erradicación estaban concertadas con los campesinos y que se iban a realizar en una zona de los alrededores del Monzón, pero que el "núcleo duro" de cocaleros de ese valle fueron "los que han azuzado la violencia".

"Ha sido muy lamentable... Los señores del núcleo duro han bajado y han ido con piedras y palos" contra los policías y erradicadores, dijo.

La producción de hoja de coca --materia prima de la cocaína-- en el Monzón representa 25% de la producción total del país, precisó la funcionaria.

"Es el último recinto importante del narcotráfico... Estamos hablando de personas que están realmente involucradas en el negocio de la producción de droga. El gobierno tiene que actuar", expresó.

El gobierno del presidente Ollanta Humala estableció como metas del plan antidrogas nacional erradicar 14.000 hectáreas de cocales en 2012, 18.000 hectáreas en 2013; 22.000 en 2014; 26.000 en 2015 y 30.000 en 2016, lo que representaría una reducción de la superficie cultivada de 30% en total hacia el final de su mandato.

Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen, Perú posee 61.200 hectáreas de cultivos de cocales y es el segundo productor mundial de hoja de coca después de Colombia.

No obstante, Estados Unidos afirmó que Perú ha superado a Colombia en producción de cocaína con 325 toneladas frente a 195 toneladas del país vecino.