El magistrado César Peluso, miembro del Tribunal Supremo de Brasil que juzga un escándalo de corrupción denunciado en 2005, pidió hoy condenar con seis años de prisión al expresidente de la Cámara Baja y actual diputado Joao Paulo Cunha.

Asimismo, recomendó 16 años de cárcel para el publicista Marcos Valerio Fernandes, considerado articulador de la supuesta red de corrupción; diez años y ocho meses para sus socios Ramón Hollerbach y Cristiano Paz; y dos años y seis meses para el exdirector del estatal Banco do Brasil Henrique Pizzolato.

Peluso, que adelantó para hoy su recomendación de penas debido a que se jubilará la próxima semana y por tanto no podrá participar del resto del juicio, halló a los cinco reos culpables de corrupción pasiva y activa y de malversación.

Con el voto de Peluso, ya cinco de los once jueces han hallado culpable al diputado Cunha, del Partido de los Trabajadores (PT), y otros dos lo han declarado inocente.

Cunha, quien en la época de la denuncia presidía la cámara baja y está acusado de recibir 50.000 reales (hoy unos 25.000 dólares) no declarados, es actualmente diputado y candidato alcalde de la ciudad de Osasco por el gobernante PT para los comicios municipales que se celebrarán en septiembre próximo.

En los otros cuatro casos, los seis magistrados que votaron antes y hoy el propio Peluso ya han declarado culpables a los reos, pero aunque la mayoría está claramente definida, el resultado no será proclamado hasta el fin del proceso, pues hasta tanto cualquiera de los jueces podrá modificar su opinión.

Los cinco reos citados son los primeros de los 37 acusados que juzga el Supremo en el proceso por denuncias de financiación ilegal de campañas y de sobornos a diputados formuladas en 2005, durante el primer mandato presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva.

Entre los acusados figuran tres exministros del Gobierno de Lula, aunque uno de ellos, el titular de Información Luiz Gushiken, ya ha sido declarado inocente por los siete jueces que se han pronunciado hasta ahora.