Estados Unidos exigió hoy a Irán liberar al ciudadano estadounidense Amir Hekmatí, acusado de trabajar para la CIA y condenado a muerte en un juicio que posteriormente fue anulado, cuando se cumple un año de su detención.

Hekmatí, un exmarine nacido en Estados Unidos en 1983 de padres iraníes, "lleva un año en prisión bajo cargos que son categóricamente falsos, y ha soportado un juicio a puerta cerrada con poco respeto a la justicia y la transparencia", dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, en un comunicado.

"Seguimos preocupados por las informaciones de la condición de salud del señor Hekmatí en la prisión y urgimos al Gobierno de Irán que le libere para que pueda reunirse con su familia", añadió la portavoz.

El pasado 9 de enero, Hekmatí fue condenado a muerte en un tribunal de Teherán por espionaje, tras haber confesado en diciembre ante la televisión local que trabajaba para la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA).

Tanto la Casa Blanca como la familia del exmarine en Estados Unidos niegan que tenga ninguna relación con el espionaje o la CIA.

La condena a muerte se anuló en marzo, cuando el Tribunal Supremo iraní ordenó que el caso fuera remitido a otro tribunal inferior para volver a juzgarlo, después de hallar irregularidades en el proceso.

Nuland expresó el "alivio" del Gobierno estadounidense por esa anulación, pero subrayó su "preocupación por la carencia de derechos legales del señor Hekmatí".

Además, condenó "la negativa continuada de Irán de permitir el acceso consular de las autoridades suizas", que representan los intereses de Estados Unidos en Irán dado que no existen relaciones diplomáticas bilaterales desde 1979.

Al anunciar la detención de Hekmatí, el Ministerio de Inteligencia iraní aseguró que EE.UU. había preparado "una compleja trama" para infiltrarse en el aparato de inteligencia de Irán y que la CIA organizó la parte operativa del plan con esta misión, acusaciones que la Casa Blanca ha desmentido.