El presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi señaló que el sistema original del euro no funcionaba y no se regresará al estilo antiguo, pero alega que es posible hallar vías para una solución de la moneda compartida por las 17 naciones.

Los funcionarios europeos no necesitan establecer una plena unión política, pero pueden reparar la eurozona a través de medidas menos drásticas tales como un control central más estricto de los gastos nacionales y un mayor escrutinio de los bancos, dijo.

Draghi señaló en un artículo de opinión publicado en un diario alemán que la organización inicial del euro establecida en 1999 con una moneda compartida por varios países que sólo coordinaban sus economías sin excesivo rigor ha quedado desacreditada por la crisis de la deuda.

Draghi agregó que es necesaria una supervisión presupuestaria central porque "las consecuencias de las políticas fiscales equivocadas en una unión monetaria son demasiado severas para dejarse bajo una supervisión propia".