Las autoridades chilenas trasladaron hoy a Bolivia a 428 presos de ese país que se beneficiaron de una ley de indulto aprobada el pasado abril por el Congreso para reducir el hacinamiento en las cárceles chilenas.

El director nacional de Gendarmería (guardia de prisiones), Luis Masferrer, aseguró a los periodistas que el operativo se llevó a cabo de un modo "exitoso" y manifestó que fue "un gran procedimiento" tanto a nivel logístico como administrativo.

"Demuestra que es posible conciliar conceptos de seguridad en el interior de los recintos penales con conceptos propios de los derechos humanos", señaló Masferrer.

El Gobierno chileno concedió la amnistía a más de 6.000 presos condenados por delitos menores, de los cuales 720 son extranjeros, principalmente bolivianos y peruanos.

La ley fue enviada al Parlamento después de que la Iglesia católica chilena propusiera una amnistía con motivo del Bicentenario de la República, en 2010, con el objetivo de reducir el hacinamiento y mejorar las condiciones de vida de los reclusos.

Los bolivianos, entre los que se encuentran un centenar de mujeres, fueron trasladados desde las cárceles de Iquique, Alto Hospicio y Pozo Almonte en una caravana de catorce autobuses hasta la localidad de Colchane, en la línea fronteriza con Bolivia.

En ese punto, autoridades de ambos países realizaron los trámites administrativos necesarios para que los ciudadanos bolivianos pudieran ingresar a su país.

El ministro chileno de Justicia, Teodoro Ribera, supervisó el operativo y aseguró que con el traslado de los presos peruanos y bolivianos termina la fase principal del indulto para extranjeros.

"Quedan alrededor de 30 presos que hay que enviar a Argentina, unos pocos a Colombia y otros a España", dijo Ribera.

También hay que devolver a su país a reclusos de sitios más lejanos como Filipinas y países africanos, que estarán acompañados por funcionarios de la Policía de Investigaciones (PDI), añadió.