La península coreana limpiaba el miércoles los escombros causados por el potente tifón Bolaven mientras se preparaba para el embate de otro que podría ser muy destructivo en particular para Corea del Norte, que aún se sigue recuperando de pasadas fuertes inundaciones.

Se prevé entretanto que el tifón Tembin iba a comenzar a azotar el jueves el litoral de Corea del Sur, mientras que sus ráfagas iban a abatirse el viernes contra Corea del Norte.

Se pronostica que la fuerza de Tembin decrecerá conforme se acerque a Corea del Norte. Sin embargo las lluvias torrenciales que le acompañan podría significar una catástrofe en Corea del Norte debido a su mal sistema de alcantarillado, la deforestación y su infraestructura decrépita.

Los meteorólogos advirtieron que Bolaven sería el tifón de mayor fuerza que haya azotado la región en varios años, pero sus ráfagas no fueron tan fuertes en otras partes de Asia tal como se había pronosticado.

La agencia central de noticias de Corea del Norte informó que Bolaven arrancó el techo de una estación generadora de electricidad, estropeó las líneas eléctricas en Kaesong y dañó muchas hectáreas de cultivos, perjudicando la posibilidad de una buena cosecha.

Los fuertes vientos y la lluvia se abatieron el martes sobre Pyongyang, la capital norcoreana, pero al parecer no hubo muchos daños.

En Corea del Sur, Bolaven causó fuertes vientos y lluvias torrenciales, además de agitar el mar, donde naufragaron dos embarcaciones pesqueras chinas que se estrellaron contra las rocas.

Los socorristas rescataron a 12 pescadores después que las naves se estrellaron contra los peñascos de la isla Jeju, en Corea del Sur. Cinco pescadores murieron y hay 10 desaparecidos, informaron las autoridades.

En otros incidentes, al menos otras cinco personas murieron a causa del tifón que dejó sin electricidad a cientos de miles de surcoreanos, provocó la cancelación de vuelos y retrasó la realización de maniobras conjuntas de las fuerzas militares de Estados Unidos y Corea del Sur.

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Associated Press writers Hye Soo Nah, Foster Klug and Hyung-jin Kim in Seoul contributed to this report.