La XIII Exposición Internacional de Arquitectura de Venecia cerró hoy sus dos días de presentaciones con, entre otras, las inauguraciones de los pabellones de Uruguay, Chile y Venezuela, espacios que muestran propuestas arquitectónicas muy diferentes.

Los pabellones de Uruguay, Chile y Venezuela fueron los últimos en ser inaugurados dentro del grupo de siete presencias nacionales latinoamericanas con opción al León de Oro de la Bienal de Venecia, que mañana abrirá sus puertas al gran público hasta el próximo 25 de noviembre.

Uruguay centra su propuesta precisamente en el pabellón permanente con el que cuenta en los Jardines de la Bienal de Venecia, que le hace ser uno de los pocos países que, como España, Venezuela y Brasil, cuentan con un espacio expositivo propio permanente en este lugar de la ciudad de los canales.

La propuesta se llama "Panavisión. Prácticas diversas, miradas comunes" y se basa en los proyectos presentados por seis equipos de jóvenes arquitectos para una hipotética remodelación del pabellón de Uruguay en la Bienal de Venecia, un espacio que se localiza en un antiguo almacén construido en 1958.

Este proyecto, que cuenta con Pedro Livni y Gonzalo Carrasco como comisarios, por el momento no supone más que un planteamiento para esta Bienal de Arquitectura y aún está lejos de convertirse en una realidad, según explicó hoy a Efe la comisionada del mismo, Daniela Freiberg.

Uruguay presenta lo que en un futuro podría ser su pabellón en Venecia, con construcciones en forma de cubo en materiales como la madera o el cristal, justo en un momento en el que Latinoamérica se abre paso con fuerza en la Bienal: Argentina inauguró ayer su primer espacio propio permanente; México restaura una iglesia que se convertirá en el suyo, y Perú debuta este año en esta cita.

"La idea es incorporar la arquitectura en un contexto internacional, promocionar las propuestas de nuestros países en un evento como este", comentó Freiberg, responsable de un proyecto en el que han participado los estudios Fábrica de paisajes, Gualano+Gualano Architects, 1154PM, MBAD Studio, Bednarik+Mirabal y MAAM.

Chile, con espacio expositivo propio en el Arsenal, trae a Venecia la exposición "Cancha", que cuenta con María Pilar Pinchart y Bernardo Valdés como comisarios y que gira en torno al territorio chileno, justo para una Bienal que se titula "Terreno común".

El espacio expositivo de Chile en Venecia se ha llenado con 13 toneladas de sal y 5 rocas de sal de 500 kilogramos cada una para recubrir el piso con este elemento tan abundante en el país y que plantea la primera cuestión sobre el problema del suelo en Chile.

Esa cuestión es la que se planteó a siete arquitectos chilenos, entre ellos Alejandro Aravena (que cuenta con su propio espacio en la Bienal), y el resultado son otros tantos vídeos e imágenes ilustrativas que penden del techo y guían al visitante por una especie de recorrido laberíntico.

Pinchart, que reside en Madrid, aseguró hoy a Efe que los problemas del suelo que se plantean en Chile no son precisamente los mismos que existen en Europa, pues en el país latinoamericano hay necesidad de poblar amplias zonas despobladas.

"En América somos un continente en construcción. Derrumbamos como los chinos. No tenemos apego al edificio. Sabemos que tarde o temprano vamos a tirar los edificios, pero los edificamos como si fueran a durar toda la vida. A los americanos nos encanta lo nuevo. Somos un continente sin nostalgia porque no tenemos por qué tener nostalgia", comentó la comisaria.

Valdés apuntó cómo uno de los arquitectos que participan en esta exposición, Genaro Cuadros, explica con gráficos el porqué de las crisis del suelo e inmobiliaria, como la que actualmente vive una España a la que Pinchart se desplazó la década pasada para estudiar un máster en negocio de Arquitectura.

Venezuela, que en la anterior Bienal de Arquitectura de 2010 estuvo ausente, a pesar de contar con pabellón propio, muestra esta vez una exposición titulada "Ciudad socializante vs ciudad alienante", en la que se pone de relieve el valor de la vivienda construida por y para el pueblo.

El pabellón venezolano gira esta vez en torno a dos salas: una en la que Doménico Silvestro expone una instalación con gráficos cromáticos que expresan "la fuerza de lo orgánico" y otra en la que se puede ver un vídeo de Andrés Agustí, protagonizado por una mujer que entró a trabajar en la construcción.