En los pasillos de poder en el extranjero, la estrategia es clara: la oposición de Siria debe unirse para presentar una alternativa al gobierno de Bashar Assad, un paso que según el presidente de Francia, llevaría al reconocimiento diplomático.

Como un paso hacia la unidad, exiliados sirios que integran el Consejo Nacional Sirio (CNS) y otros grupos opositores presentaron el martes un plan en Berlín, la capital alemana, para la transición a una sociedad democrática y transparente, libre de favoritismos religiosos y étnicos.

Pero a los rebeldes y los civiles en la asediada ciudad siria de Azaz, ubicada cerca de la frontera turca, esas conversaciones les parecen vacías. Ellos son muy escépticos de todos los líderes exiliados y creen que lo que realmente importa es su lucha sobre el terreno para derrocar al régimen.

"Ellos nunca han llegado a una posición común que salve a las personas", dijo Fadi Hajji, de 25 años, quien llevaba cinco días en un campamento a lo largo de la frontera entre Siria y Turquía junto su esposa y sus dos hijas. "Sólo son buenos para discutir. Ellos no representan a nadie aquí y no ayudan".

El martes hubo más derramamiento de sangre cuando un coche bomba estalló en un suburbio de Damasco y mató a 12 personas, según la agencia estatal de noticias. Los activistas también dijeron que un ataque aéreo en la ciudad de Kfar Nabl mató al menos a 13 personas en momentos en que la lucha se recrudece a lo largo y ancho del país.

Sin un final de la carnicería a la vista, el presidente francés Francois Hollande invitó el lunes a la oposición siria a formar un gobierno provisional, y dijo que Francia lo reconocería y apoyaría.

La declaración de Hollande, que se cree es la primera de su tipo, fue rápidamente desestimada por funcionarios estadounidenses que dijeron que hablar de un gobierno provisional era prematuro dadas las profundas divisiones en el movimiento opositor.

El jefe del CNS criticó la postura estadounidense, al afirmar que se estaban realizando esfuerzos para forjar un frente unido, pero que el proceso toma tiempo, especialmente en medio de una violenta guerra civil.

"A mí me parece que la comunidad internacional no está dispuesta a tomar decisiones definitivas y culpa a la oposición siria por sus propias deficiencias", dijo el martes Abdelbaset Sieda a The Associated Press por teléfono desde Suiza.

"Sí, hay diferencias dentro de la oposición siria, y esto es normal en cualquier país. Pero mientras estemos de acuerdo en una visión común, estas diferencias se pueden superar", agregó. "La comunidad internacional debe tomar medidas antes de que sea demasiado tarde".

Los comentarios fueron repetidos en Berlín por los exiliados opositores que redactaron el proyecto de transición de 122 páginas durante seis meses de consultas financiadas por los gobiernos de Estados Unidos, Alemania, Suiza y grupos privados en Noruega y Holanda.

"Es muy fácil decir que la oposición está fragmentada y la oposición no ha hecho lo suficiente", dijo Murhaf Jouejati, un profesor residente en Estados Unidos y miembro del CNS. "Pero deberíamos empezar a hacer frente a la realidad ... poner a la comunidad internacional detrás de este levantamiento nacional contra un régimen totalitario, autoritario y brutal".

Aunque ninguno expresó una exigencia concreta, muchos en el CNS han estado esperando que la comunidad internacional imponga una zona de seguridad a lo largo de la frontera turca, que quizás se podría extender hasta una zona de exclusión aérea sobre al menos algunas áreas, y que suministre armas y municiones más abiertamente a los rebeldes.

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Reid informó desde Berlín. Zeina Karam contribuyó para este despacho desde Beirut, Líbano.