La hija menor del rey de España, Cristina, y su esposo, Iñaki Urdangarin, imputado en un caso de corrupción en España, dejan Washington, donde residían desde hace tres años, y regresan a Barcelona.

En un comunicado remitido hoy a Efe desde Barcelona, donde los duques de Palma ya han vuelto a establecer su residencia, Urdangarin señala que ha decidido solicitar una "excedencia temporal" en el contrato que tiene con la multinacional Telefónica.

Y explica que ha adoptado la decisión "ante la posibilidad de que el procedimiento judicial abierto" en el que está imputado "pudiera tener alguna incidencia negativa para el grupo".

El esposo de la infanta Elena explica que se trasladará junto a su familia a Barcelona "con la intención de volver a desarrollar con la compañía nuevas actividades en el futuro" y precisa que ha informado de estas decisiones a la Casa del Rey.

La compañía Telefónica había renovado el pasado julio el contrato laboral al yerno del Rey Juan Carlos, como delegado de la empresa en Estados Unidos, con un sueldo de 1,5 millones de euros anuales.

Urdangarin está inmerso en España en un caso judicial por el supuesto desvío de fondos públicos procedentes, sobre todo, de las administraciones regionales de Baleares y Valencia, por parte del instituto "Noos", una entidad sin ánimo de lucro, cuando el duque de Palma lo presidía.

Según la Fiscalía Anticorrupción española, Urdangarin y su socio Diego Torres recibieron a través de Nóos casi seis millones de euros (cerca de ocho millones de dólares) entre 2004 y 2007 gracias a contratos con varias administraciones públicas.

El juez de instrucción imputó a Urdangarin el pasado diciembre por los supuestos delitos de malversación de caudales públicos, falsedad documental, fraude a la Administración y prevaricación.

Días antes fue apartado por la Casa Real española de todas las actividades oficiales alegando que el duque de Palma había tenido un comportamiento "no ejemplar".

Urdangarin, un antiguo jugador de balonmano, se casó con la infanta Cristina en 1997 y con ella tiene cuatro hijos.

La pareja se trasladó de Barcelona a la capital estadounidense en 2009, cuando el duque de Palma fue nombrado delegado de la compañía Telefónica.