Las autoridades podrían verse obligadas a romper intencionalmente un dique en un área inundada, dijeron el miércoles funcionarios de Luisiana, luego de que el huracán Isaac pasó lentamente y dejó una copiosa lluvia en su trayectoria hacia el interior antes de debilitarse a tormenta tropical.

En Nueva Orleáns se declaró un toque de queda desde el crepúsculo hasta el amanecer.

El gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, dijo que los funcionarios podrían hacer un agujero en un dique en la margen este del distrito de Plaquemines para aliviar la presión sobre la estructura. En una conferencia de prensa realizada en Baton Rouge, Jindal dijo que no había ningún cálculo sobre cuándo podría efectuarse la tarea.

Añadió que, según informes, hasta 40 personas en el área necesitaban que las rescataran.

El distrito de Plaquemines también ha ordenado una evacuación obligatoria para el margen oeste del río Misisipi abajo de Belle Chasse, debido a preocupaciones derivadas de la marejada causada por Isaac. La orden afecta a unas 3.000 personas en el área, incluyendo un asilo de ancianos con 112 residentes.

Mientras tanto, en Nueva Orleáns, el alcalde Mitch Landrieu declaró un toque de queda mientras Isaac azotaba la ciudad en el séptimo aniversario de la llegada del devastador huracán Katrina. El toque de queda tiene el propósito de evitar saqueos. Hasta el momento, sólo ha habido arrestos esporádicos por saqueos.

Autos de policía habían estado patrullando las calles casi vacías desde que Isaac llevó fuertes vientos y lluvias torrenciales a la ciudad la noche del martes. El toque de queda comienza la noche del miércoles y durará hasta nuevo aviso.

Los equipos de socorro en botes y camiones rescataron a un puñado de personas que quedaron varadas por cuenta de las inundaciones en zonas poco pobladas del sureste de Luisiana. Las autoridades temían que muchos más podrían necesitar ayuda después de una noche de lluvias torrenciales y feroces vientos que dejaron sin electricidad a más de 600.000 hogares y negocios.

Aunque Isaac era mucho más débil que Katrina, que destrozó la ciudad en 2005, se espera que las peligrosas mareas e inundaciones por las fuertes lluvias duren todo el día y la noche, a medida que pasa sobre Luisiana.

Los diques más grandes e importantes que protegen a Nueva Orleáns soportaban bien el paso de Isaac, dijo la portavoz del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, Rachel Rodi.

"El sistema se está desempeñando como esperabamos", aseveró.

Rodi dijo que una estación de bombeo en el canal de la calle 17 en Nueva Orleáns — que fue construido en el lugar de un dique que se rompió durante el huracán Katrina — dejó de funcionar brevemente la madrugada del miércoles, pero los operadores lograron conseguir manualmente que volviera a operar.

Isaac pone a prueba el sistema de diques de Nueva Orleáns, reforzado por reparaciones y mejoras con un costo de 14.000 millones de dólares después de los fracasos catastróficos tras la llegada de Katrina en 2005.

Después de mantener la fuerza de huracán durante la mañana, Isaac se debilitó a tormenta tropical la tarde del miércoles con vientos de 120 kilómetros (70 millas) por hora y se espera que continúe perdiendo fuerza. Tocó tierra el martes a las 18:45 horas CDT (2345 GMT) cerca de la desembocadura del río Misisipí. Provocó una masa de agua de más de tres metros (11 pies) de altura que remojó una franja que se extiende hacia el Golfo de México.

La tormenta se estancó durante varias horas antes de retomar un paso lento hacia el interior, y los meteorólogos dijeron que mantenía su errática historia. La lenta trayectoria sobre tierra firme significa que Isaac podría verter hasta 50 centímetros (20 pulgadas) de lluvia en algunas áreas. Pero cada tormenta es diferente, dijo Ken Graham, meteorólogo jefe de la oficina del Servicio Meteorológico Nacional en Slidell, Luisiana.

"Depende totalmente de la tormenta", dijo.

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Los periodistas de Associated Press Cain Burdeau y Brian Schwaner en Nueva Orleáns; Kevin McGill en Houma, Luisiana; Holbrook Mohr en Waveland y Pass Christian, Misisipí; Jeff Amy en Biloxi y Gulfport, Misisipí; Jay Reeves en Gulf Shores, Alabama; Jessica Gresko en Codon, Alabama; y Curt Anderson en el Centro Nacional de Huracanes en Miami, contribuyeron con este despacho.