El expresidente argentino Fernando de la Rúa comenzó hoy a prestar declaración en el juicio que se le sigue por su presunta responsabilidad en un caso de sobornos para que el Senado aprobara en 2000 una polémica reforma laboral.

De la Rúa comenzó a declarar ante el Tribunal Federal Oral 3 de Buenos Aires una vez concluida la comparecencia del exsecretario parlamentario del Senado argentino Mario Pontaquarto, quien confesó haber llevado él mismo el dinero para los sobornos.

El proceso, que se inició el pasado día 14, es el segundo juicio contra un exmandatario democrático argentino desde la última dictadura, tras el proceso que se siguió a Carlos Menem (1989-1999) por el presunto contrabando de armas a Croacia y Ecuador, en el que fue absuelto.

Además de a De la Rúa, quien gobernó Argentina entre 1999 y 2001, los jueces Gerardo Larrambebere, Miguel Pons y Guillermo Gordo someten a juicio a siete antiguos funcionarios y legisladores, todos acusados por cohecho.

Si es encontrado culpable, De la Rúa, que renunció a su cargo en diciembre de 2001 en medio de un estallido social y una severa crisis económica, puede recibir una pena de hasta seis años de prisión, al igual que los otros acusados.

Entre ellos están quien fuera director de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE, servicio secreto) Fernando de Santibáñez, el exministro de Trabajo Alberto Flamarique y el propio Pontaquarto.

También serán sometidos a juicio los exsenadores del Partido Justicialista (PJ, peronista) Alberto Tell, Augusto Alasino, Remo Constanzo y Ricardo Branda.

Se prevé que el juicio oral se prolongue por entre seis y ocho meses y que atestigüen ante el tribunal unas 340 personas.