Delegados de la Organización de Estados Americanos (OEA) llegaron hoy a Asunción para coordinar con las autoridades de Paraguay la venida de una misión de seguimiento, tras la crisis política y con vistas a las elecciones generales de 2013.

La delegación, encabezada por el jefe de gabinete de la OEA, Hugo de Zela Martínez, y el secretario de Asuntos Políticos de la organización, Kevin Casas-Zamora, se reunirá este martes con el jefe de Estado, Federico Franco, en la sede del Gobierno.

Antes de esa reunión conversarán con el canciller paraguayo, José Félix Fernández Estigarribia, y también prevén una entrevista con técnicos del Tribunal Superior de Justicia Electoral, según confirmaron fuentes de este último organismo.

La comitiva llegó a Asunción seis días después de que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, anunciara el envío de una misión de observación que podría venir al país en noviembre próximo, a petición de las autoridades paraguayas.

El Gobierno solicitó el acompañamiento de observadores con vistas al proceso electoral y tras la crisis política generada con la destitución del presidente Fernando Lugo, a través de un juicio político en el Legislativo, el 22 de junio pasado.

Lugo, cuyo mandato de cinco años debía concluir el 15 de agosto de 2013 y que sostiene que fue víctima de un "golpe de Estado parlamentario", fue sustituido en el cargo por el vicepresidente del país, Federico Franco.

La Constitución paraguaya contempla la figura del juicio político al presidente y su reemplazo por el vicepresidente si es destituido.

El Consejo Permanente de la OEA volvió a reunirse el día 22 pasado para debatir sobre la situación de Paraguay, pero sigue sin consensuar la postura que adoptará.

Inzulsa expresó en esa ocasión que la misión de observación se instalará en el país seis meses antes de las elecciones y que podría estar encabezada "por una personalidad de alto nivel de fuera de la organización, si es posible un ex jefe de Estado".

La destitución de Lugo derivó, además, en la suspensión de Paraguay en el Mercosur y en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), organismos que consideran que en el país se produjo un "quiebre democrático" y sostienen que solo reconocerán a las autoridades que surjan de los comicios del año próximo.