El presidente egipcio, Mohamed Mursi, llegó hoy a Pekín para una visita oficial de tres días, la primera de su mandato, en la que abordará asuntos como la crisis en Siria y las relaciones económicas.

Durante su estancia, Mursi, que viaja por invitación del presidente chino, Hu Jintao, con quien tiene previsto reunirse el miércoles así como con el primer ministro, Wen Jiabao, y el vicepresidente, Xi Jinping, entre otras autoridades.

El presidente egipcio también participará en un foro de empresarios egipcios y chinos.

Durante su estancia en Pekín, su Gobierno y el chino firmarán diversos acuerdos bilaterales, incluido un memorándum de entendimiento para promover el desarrollo de Internet y la construcción de una planta eléctrica en Egipto.

Se trata de la primera visita de Mursi a China y su primer viaje a un país fuera del área de Oriente Medio y África desde su llegada al poder el pasado junio, y se produce cuando Egipto trata de diversificar su política exterior, hasta ahora ligada estrechamente a la de EEUU.

El presidente egipcio busca también diversificar las inversiones que recibe su país, cuya economía se encuentra inmersa en una grave crisis tras la revolución que acabó con la Presidencia de Hosni Mubarak, en febrero de 2011, lastrada por el déficit presupuestario y la carencia de divisas generada por el descenso del turismo.

El comercio bilateral chino-egipcio se situó en los 8.800 millones de dólares el año pasado, lo que representa un crecimiento del 40 por ciento desde 2008, según las cifras oficiales chinas.

Egipto busca, entre otras cosas, aumentar el flujo de turistas chinos hacia ese país, para lo que se plantea facilitar la concesión de visados y establecer un acuerdo aéreo bilateral que permita abrir rutas a los visitantes procedentes de la República Popular.

Además de la economía, Mursi tiene previsto tratar sobre la crisis en Siria con las autoridades chinas, cuyo país ha sido uno de los grandes valedores del régimen de Bachar el Asad, junto con Rusia e Irán.

Mursi ha lanzado una propuesta para poner fin a la crisis en Siria que pasa por el establecimiento de un grupo de contacto de cuatro países mediadores: Turquía, Irán, Arabia Saudí y Egipto.