El camerunés Didier Drogba y el francés Nicolas Anelka, los dos jugadores más caros del fútbol chino, que hasta hace unos meses compartían equipo en el Chelsea británico y ahora lo hacen en el Shanghai Shenhua de la Superliga China, podrían dejar el país si sus accionistas no se reconcilian.

La caja de Pandora la ha abierto el presidente y mayor accionista del club, el magnate de los videojuegos en línea Zhu Jun, el mismo que fichó a ambos delanteros y al ex seleccionador argentino Sergio Batista como entrenador, y que ahora ha puesto contra las cuerdas a los demás inversores para exigir un amplio traspaso de acciones.

El actual Shenhua ("Flor de Shanghái", en mandarín) fue refundado en 2006 cuando Zhu lo compró por 19,3 millones de dólares y lo fusionó con su equipo rival, el Shanghai United, que ya presidía él mismo, de manera que en la práctica el Shenhua absorbió a la plantilla del United para ser uno de los conjuntos chinos más ricos.

Zhu controla el 28,5 por ciento de sus acciones, y el resto se divide entre cinco empresas estatales: el grupo electrónico SVA y sus filiales SVA Electric y SVA Information Industry, el Grupo Mediático y de Entretenimiento de Shanghái (SMEG, uno de los grandes conglomerados de medios del país) y el banco de inversiones Huangpu.

La fuerza de Zhu y su reclamación actual viene de que su empresa de videojuegos en línea, The9, cuyo juego "Firefall" patrocina este año al equipo, ha estado inyectando dinero en el club desde hace cinco temporadas, ante la pasividad y el incumplimiento de promesas de los accionistas estatales, recoge hoy el diario "China Daily".

En 2007 Zhu acordó con ellos que, a cambio de invertir 150 millones de yuanes en el equipo (18 millones de euros, 23 millones de dólares), las firmas estatales le cederían parte de su participación hasta sumar más del 70 por ciento de los títulos del equipo.

En las últimas cinco temporadas Zhu ha invertido más de 600 millones de yuanes en el Shenhua (75.6 millones de euros 94,4 millones de dólares), mientras los inversores estatales no han aportado nada y han ido posponiendo el traspaso desde 2009.

Ante esta situación, Zhu ha decidido que, si no lo hacen en unos días, dejará de pagar la totalidad de las facturas del club y sólo asumirá el 28,5 por ciento de los gastos, lo que podría suponer que incluso los propios jugadores dejen de cobrar sus salarios a tiempo.

El colombiano Giovanni Moreno, que fichó en junio por el Shenhua tras abandonar el Racing Club de Argentina, donde un grupo de hinchas había amenazado con dispararle en las piernas, no jugó el pasado sábado en su partido de liga contra el Shandong Luneng.

Según fuentes cercanas al caso, no identificadas por la prensa china, el motivo fue que el Shenhua aún le debe seis millones de yuanes al club argentino por el traspaso del jugador (756.000 euros, 944.000 dólares).

Los medios del gigante asiático especulan así ya con la posible marcha de Drogba y Anelka de la Superliga, tras la llegada de ambos en junio y enero, respectivamente.

Sus salarios son el equivalente a 200.000 libras esterlinas semanales para Anelka (252.860 euros, 315.696 dólares) y 250.000 para Drogba (315.978 euros, 394.621 dólares).

El problema del traspaso de acciones aplazado durante años es "el mayor cuello de botella para el desarrollo del Shenhua", según dijo a la prensa local un directivo del club, también sin identificar, ya que "tiene un efecto negativo en muchas de nuestras tareas" y no permite que se financie y pueda funcionar con normalidad.

El Shanghai Shenhua, asesorado desde 2009 por el Atlético de Madrid, con el que está hermanado, acabó el año pasado en el puesto número 11 de la Superliga china, que ganó en 1995 y en 2003, aunque este segundo título, representado por una de las dos estrellas que luce en su camiseta, se logró con un amaño en la última jornada.