La construcción de una enorme hidroeléctrica en medio de la selva amazónica de Brasil se reanudó el martes, horas después de que la Corte Suprema ordenó continuar con las obras del proyecto al que se han opuesto con vehemencia grupos indígenas y ambientalistas.

El fallo del presidente de la Corte Suprema Carlos Ayres Britto la noche del lunes derogó una orden emitida a principios de mes por un tribunal inferior que suspendió las obras de la presa de Belo Monte, un proyecto de 11.000 millones de dólares y 11.000 megawatts de electricidad, hasta que fuera consultada una comunidad indígena que reside en la zona.

El consorcio Norte Energia que construye Belo Monte, dijo en un comunicado que las obras en la represa se reanudaron la mañana del martes.

En una declaración previa, la compañía dijo que la presa no "afectará directamente a ningún territorio indígena y que "las comunidades indígenas que viven en la región han sido consultadas y sus opiniones respetadas en la elaboración del proyecto".

La página de internet de la Corte Suprema decía el martes que el fallo podría ser revisado después de que realice "un análisis más detallado de los méritos del caso".

Una funcionaria judicial dijo que los fiscales que en el pasado han presentado mociones en contra de la hidroeléctrica pueden apelar la resolución de Britto, "pero por el momento no está claro cuándo ni si apelarán". Ella accedió a discutir el caso sólo si no se citaba su nombre debido a que no estaba autorizada a hacer comentarios.

El gobierno ha dicho en repetidas ocasiones que el proyecto fue diseñado para minimizar el daño al medio ambiente y que va a ayudar a mantener el crecimiento económico de Brasil.