Los estadounidenses se sienten peor con respecto al panorama económico como no ocurría desde hace mucho tiempo.

Pese a la mejora en la situación del mercado laboral y la vivienda, la confianza del consumidor bajó a su menor nivel desde noviembre de 2011. Los resultados son la variación más reciente en el índice, que ha oscilado mucho.

Este año, el índice bajó en enero, subió en febrero y tuvo luego cuatro meses de retrocesos antes de experimentar un aumento en julio. La lectura de agosto indica que las leves mejoras en el mercado laboral y de la vivienda no son suficientes para calmar los temores que tienen los estadounidenses sobre la marcha de la economía, lo que podría impactar cuando acudan en noviembre a las urnas para elegir presidente.

El precio de la vivienda aumentó en junio con respecto al mismo periodo hace un año, el primer aumento anual desde mediados de 2010, según el índice del precio de la vivienda The Standard & Poor's/Case-Shiller, difundido el martes. Además, las 20 ciudades analizadas por el índice crecieron de mayo a junio, la segunda vez consecutiva que ocurre.

Los empleadores agregaron 163.000 puestos de trabajo en julio, la mayor cifra desde febrero. En el segundo trimestre fueron creados un promedio mensual de 73.000 empleos, insuficiente para mantener el crecimiento de la población y el desempleo aumentó del 8,2% en junio al 8,3%.

La mayoría de los economistas sostienen que es necesario un crecimiento más sólido para crear suficientes puestos de trabajo que permitan reducir el desempleo — y lograr que los estadounidenses se sientan mejor. La economía creció a un ritmo anual del 1,5% en el segundo trimestre, frente a un 2% en el primero y un 4,1% en el cuarto trimestre de 2011.

"Los consumidores se sienten más recelosos sobre las perspectivas empresarial y laboral", dijo en una declaración Lynn Franco, directora de Indicadores Económicos de The Conference Board.