Purito Rodríguez, portador de "la roja", Chris Froome, Alberto Contador y Alejandro Valverde son los llamados a dar emoción a la Vuelta, que tras la primera jornada de descanso en tierras gallegas dará paso a una fase vibrante y quizás decisiva, con la contrarreloj del miércoles y la montaña asturiana del fin de semana.

Hasta el momento, cuatro finales en alto han aportado espectáculo con la lucha entre la alta jerarquía del pelotón. De eso se trataba cuando se diseñó el recorrido, pero también se pretendía que la carrera saliese viva, con incertidumbre y expectativas de pelea en las cumbres. El objetivo se ha cumplido, como refleja la general con los cuatro primeros en un minuto.

El duelo previsto entre el británico Froome y Contador se mantiene, pero no son los únicos en la pomada, pues tanto Purito como Valverde están ofreciendo su mejor versión y están ahí, mientras que los dos primeros también ofrecen dudas, pros y contras.

Esas incógnitas las va a despejar la carretera a partir del miércoles. La contrarreloj entre Cambados y Pontevedra, de 40 kilómetros, va a poner en hora a cada uno antes de la montaña. En situación tan igualada, cualquier segundo en esta Vuelta puede ser de oro. De ahí que no se perdone ni una bonificación.

En teoría el más beneficiado en la crono es Froome. Será su día para lograr el mayor colchón de tiempo posible. El británico de origen keniano es el claro favorito. Acaba de lograr el bronce olímpico contrarreloj y debe aprovechar sus aptitudes. Otra cosa será ver más adelante si le pasa factura su participación en el Tour, donde se exprimió a tope para el triunfo de Wiggins.

Cada uno carga con sus dudas. Contador no es ajeno al asunto, pues el madrileño ha mostrado su faceta más ofensiva y ambiciosa, pero tras seis meses de ausencia por el cumplimiento de la sanción del TAS, se desconoce si será capaz de imponer su mejor versión. El de Pinto se hartó de atacar en Arrate, luego lo intentó en la Collada de la Gallina, en Montjuic... pero en ningún momento logró batir a sus rivales.

¿Algo nervioso? ¿Ansiedad? Lo cierto es que entre sus rivales ha dado esa sensación, atacando a destiempo y "donde no debe", tal y como comentó Alejandro Valverde momentos antes de salir a entrenarse con el resto del equipo. El madrileño no sabe correr de otra forma que no sea al ataque y para ganar, como suele ocurrir con los campeones. Debe ir a más en su forma, y su Vuelta empieza ahora.

Lo cierto es que el que manda es Purito, hasta ahora beneficiado por los finales explosivos que se adaptan a sus condiciones. Segundo en el Giro, se encuentra en estado de gracia y más motivado que nunca. Puede ser su Vuelta, pero su alergia crónica al reloj le hace ser pesimista ante la crono del miércoles, donde puede perder "a paso de canguro lo que he ganado como una hormiguita". Además, los puertos largos y mortíferos de Asturias serán otro examen para el catalán, que prefiere, de largo, los repechos cortos.

Alejandro Valverde es el cuarto en discordia. Se encuentra "muy bien y muy motivado". La caída camino de Valdezcaray le ha privado de vestir de rojo, pero le ha insuflado moral. El murciano se muestra fresco y alegre sobre la bici, con ganas de pelea. La tercera semana le dirá si nota el esfuerzo del Tour. En la crono va a sufrir, aunque el recorrido es el menos malo para los escaladores, ya que incluye un puerto de tercera y hay que tirar de técnica.

La contrarreloj ofrecerá datos interesantes y el paso por Galicia aportará el jueves otro final con "trampa" en el Mirador de Ézaro, pero los puertos de León y Asturias van a perfilar el podio de Madrid. El fin de semana será terrible, con metas en el Puerto de Ancares, Lagos de Covadonga y el inédito Cuitu Negru en el programa, éste último una pista recién asfaltada que prolonga Pajares. Esperan rampas del 25 por ciento.

Por si continúan las dudas y quedan fuerzas, la última semana decidiría la Bola del Mundo, en Madrid. Alicientes no van a faltar. Protagonistas, tampoco. Tres españoles y un extranjero en la pelea, y todos con el sueño de llevarse la Vuelta. El guión no puede ser más atractivo. Ahora que cada uno se exprese en la carretera.

La décima etapa se disputa entre Ponteareas y Sanxenxo, con un recorrido de 190 kilómetros, buen día para que los esprinters disfruten de una oportunidad de lucimiento.