El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, rehusó la oferta de presentarse en las próximas elecciones como vicepresidente del candidato republicano Mitt Romney, ya que dudó de las posibilidades de triunfo de los republicanos, según informó hoy el periódico New York Post.

"En un momento, Christie creía que (Barack) Obama podía perder (las elecciones). Todavía es probable, pero ahora mismo hay que reconocer que es improbable", dijo al rotativo neoyorquino una fuente cercana al gobernador de Nueva Jersey.

Christie consideró, siempre según esa fuente, que la insistencia de Romney a desvelar sólo información limitada de su declaración de impuestos y los varios errores que protagonizó en su gira extranjera dañaron sus posibilidades de imponerse en los comicios de noviembre, por lo que descartó presentarse a la vicepresidencia de EE.UU.

Además, los asesores de Romney querían que Christie renunciara a su puesto como gobernador de Nueva Jersey para poder optar a la vicepresidencia, ya que, de no hacerlo así, por ley, los grandes bancos no podrían contribuir a la campaña republicana con donaciones, siempre según el rotativo.

"Pero Christie se negó a renunciar bajo ninguna circunstancia", aseguró la citada fuente, que señaló que el gobernador prefirió no sacrificar su posición actual, a pesar de que personas de su entorno le animaron a reconsiderar su decisión y a acompañar a Romney como aspirante a vicepresidente en las elecciones.

Una norma aprobada a mediados de la década de 1990 limita a los ejecutivos de Wall Street cuyas corporaciones hayan financiado bonos municipales a realizar contribuciones personales de más de 250 dólares a un gobernador que esté optando a un puesto en un organismo federal.

De lo contrario, se exponen a la prohibición de hacer negocios en ese estado durante dos años.

Eso restringía las donaciones de grandes bancos como Goldman Sachs, JP Morgan Chase o Citibank al tándem Romney-Christie si éste permanecía en su puesto, ya que todos ellos tienen negocios en Nueva Jersey.

Una segunda norma, aprobada en 2010, prohibía asimismo a los inversores de planes de pensiones conceder donativos a los gobernadores optando a una oficina federal, lo que afectaría a firmas como Morgan Stanley, Lazard o Wellington Advisors.

Los asesores de Christie trataron de encontrar un modo de que el republicano compatibilizara ambos cargos, pero los dirigentes del partido se negaron, ante el temor de que la campaña demócrata se hiciera con los fondos de Wall Street.

Finalmente, el aspirante presidencial republicano eligió a mediados de agosto al legislador Paul Ryan, experto en déficit y favorito del movimiento derechista Tea Party, como su candidato a vicepresidente.