Hilera sobre hilera, cuerpos ensangrentados envueltos en coloridas mantas descansan en el suelo de una mezquita en un suburbio de Damasco. Extensas fosas rellenas con decenas de víctimas. Acurrucados entre ellos, dos bebés fueron envueltos en una sola manta cubierta de sangre y, a un lado de ellos, todavía cuelga un chupete.

La evidencia de una nueva masacre cometida en la guerra civil en Siria se acumulaba el domingo. Activistas reportaron una serie de asesinatos cometidos por fuerzas del gobierno que arrebataron a los rebeldes el control del suburbio de Dayara hace tres días. Las cifras de muertos variaban de las 300 a las 600.

Videos dados a conocer por activistas mostraban filas de cadáveres, muchos de ellos con heridas de bala en la cabeza. En los funerales del domingo, los cuerpos fueron rociados con agua con ayuda de mangueras para sustituir el lavado ritual islámico debido al gran número de muertos.

Las horripilantes imágenes parecían exponer hasta dónde está dispuesto a llegar el régimen autoritario del presidente Bashar Assad para acabar con la rebelión que comenzó en marzo de 2011.

En una declaración ominosa, Assad fue citado por la prensa oficial diciendo que su régimen seguirá peleando "sin importar el precio".

"Está claro que fue un castigo colectivo", declaró Jaled Al-Shami, un activista de Damasco, sobre las matanzas en Daraya. "Estoy seguro que en los próximos días se conocerán más masacres, pero para entonces otras habrán ocurrido y la gente se olvidará de Daraya".

"Daraya, una ciudad con dignidad, ha pagado un alto precio por demandar la libertad", dijeron en un comunicado los Comités de Coordinación Local, un grupo de activistas que agregó que el régimen de Assad tiene a los habitantes como objetivo con asesinatos y ejecuciones por venganza, "sin importar si son hombres, mujeres o niños".

Según los activistas, la mayoría de las muertes ocurrieron el viernes y sábado, pero el alcance de lo ocurrido apenas comenzó a conocerse el domingo. Informaron que los combates en Daraya son encabezados por un grupo militar de elite encabezado por Maher Assad, hermano del presidente.

Por otra parte, se dio a conocer que el vicepresidente sirio Faruk al-Sharaa apareció públicamente por primera vez en varias semanas poniendo fin a rumores de que había desertado.

Los reporteros vieron a al-Sharaa salir de su automóvil el domingo antes de ingresar a su oficina para una reunión con Alaeddin Borujerdi, jefe de la comisión de seguridad nacional y política exterior del Parlamento de Irán.

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El periodista de The Associated Press Albert Aji en Damasco, y Ben Hubbard en la frontera entre Turquía y Siria, colaboraron para este despacho.