Al final, Mitt Romney prefirió ser precavido y decidió postergar en un día el inicio de la convención nacional del Partido Republicano, teniendo en cuenta la buena política de anteponer la seguridad antes que, bueno, la política.

Los principales colaboradores de Romney y directivos del Comité Nacional Republicano desplegaron todos sus esfuerzos el sábado a puerta cerrada para reducir a tres días el encuentro, programado para cuatro. Se tenía previsto que inauguración comenzaría con una fuerte acusación al manejo de la economía por parte del presidente Barack Obama. Dijeron que esperaban comenzar a divulgar el domingo su programa modificado y que no estaba claro qué partes de la agenda permanecerían y cuáles serían suspendidas.

Tampoco estaba claro si habría más demoras.

El equipo de Romney se aprestaba a realizar más cambios en el programa una vez que se sepan los efectos de Isaac en Florida, que requerirán la participación de brigadas de Policía, la Guardia Nacional y trabajadores de emergencia para la convención.

Los problemas relacionados con el mal tiempo siempre fueron un riesgo cuando los republicanos eligieron realizar su convención en Florida durante plena temporada de huracanes, una decisión que fue tomada mucho antes que Romney lograra consagrarse en la candidatura. Entonces vino Isaac.

Mientras los meteorólogos pronosticaban lluvias torrenciales y vientos huracanados, el equipo de Romney se congregó para sopesar los puntos a favor y en contra para acortar la convención al igual que ponderaban la peor situación posible. Romney concluyó apostando que perder un día de convención de su partido era menos costoso que proseguir adelante con los planes originales de cuatro días y arriesgarse a molestar a los residentes de un estado que necesita ganar.

"La seguridad de quienes están en la ruta de Isaac constituye la mayor importancia", dijo su campaña en un tuit.