El inminente candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Mitt Romney, podría convertirse el próximo noviembre en el primero en haber tenido en su poder las llaves de una iglesia y también las de la Casa Blanca.

El exgobernador de Massachusetts, que profesa la confesión mormona, ejerció como obispo de este credo desde 1981 y también, entre 1986 y 1994, como "presidente de estaca" en Boston, división equiparable a la diócesis católica.

La fe mormona arranca en la primera mitad del siglo XIX con la predicación del visionario Joseph Smith, en el estado de Nueva York, y después se implantó en los territorios de lo que hoy es el estado de Utah.

Los mormones creen en la Biblia y en el libro de Mormón (la "transcripción" de la palabra de Dios por parte de Smith), siguen el ejemplo de Jesucristo y creen que Dios habla directamente y responde a los hombres.

Desde el establecimiento de la "Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días", la iglesia mormona, el traspaso de las llaves del sacerdocio se confiere a la autoridad que "vela por el rebaño", como fue el caso del virtual candidato republicano en la estaca de Boston, una de las diez que se reparten por el país.

Un siglo después de su fundación (1829), el presidente de la iglesia, Joseph Fielding Smith, declaró que "los que tienen las llaves" tienen "el poder y la autoridad para gobernar y dirigir todos los asuntos del Señor en la tierra". Y así sucedió con Romney en 1986.

De llegar a la Casa Blanca, Romney se convertiría en el primer presidente mormón de Estados Unidos y en el segundo no protestante. El primero fue el católico John F. Kennedy.

Sin embargo su fe, que hace unos años podría haber sido un obstáculo mayor para sus aspiraciones políticas, ahora podría desempañar un rol favorable para el republicano, según explicó a Efe Christopher Arterton, profesor de gestión política de la Universidad George Washington.

"Romney se presentó cuatro años atrás como aspirante y no tuvo éxito, seguramente su mormonismo tuvo que ver. Pero Joe Biden (actual vicepresidente), es católico romano, como lo es Paul Ryan, (candidato republicano a la vicepresidencia), y ahora parece que este asunto se ha dejado a un lado", dijo.

"Una de las cosas más importantes para aquellos que se están planteando votar a Romney es que su vida parece intachable en términos personales, es padre de familia numerosa, su vida es muy exitosa, y tiene un prototipo americano de vida familiar plena", subrayó Arterton.

Bendecido como obispo en 1981, Romney trabajó duramente durante en su iglesia de Boston, donde había empezado sus labores de asistente en 1971, después de haber sido misionero en Francia durante dos años y medio, pero el republicano no ha querido hacer demasiadas alusiones a su vida religiosa, pese a que ocupó gran parte de su juventud.

"Las personas mas escépticas acerca de la fe de Romney son los evangélicos más fundamentalistas, pero su alternativa es el presidente Obama, así que aunque tengan alguna preocupación respecto a ese tema, prefieren obviarlo ante la opción de votar por el actual presidente", explicó el profesor de teoría política de la American University, Alan Levine.

En las elecciones primarias, la fe del aspirante podría haber influido más entre las bases, coinciden ambos expertos, porque el Partido Republicano cuenta con un fuerte núcleo evangélico que rechaza la autodenominación de los mormones como cristianos, porque no creen en la Santísima Trinidad.

Si embargo, Romney se ganó a los suyos.

Superadas las posibles reticencias de otros sectores religiosos dentro del conservadurismo, y ahora que está a punto de lograr finalmente la candidatura republicana, Romney está más cerca de convertirse en el primer obispo mormón guardián de otras llaves: las del Gobierno.