Una calma precaria ha regresado hoy a la ciudad septentrional de Trípoli, donde desde el lunes han muerto por lo menos 13 personas en combates entre vecinos de dos barrios rivales, que tienen como trasfondo la crisis en Siria.

Según informaron a Efe fuentes policiales, otras 153 personas han resultado heridas en los enfrentamientos entre los habitantes de los barrios Bab el Tebbaneh, de mayoría suní, y Yabal Mohsen, mayoritariamente alauíes, secta chií a la que pertenece el presidente sirio, Bachar el Asad.

Sin embargo, pese al regreso de la calma, los francotiradores continúan apostados en sus posiciones en la ciudad, señalaron las fuentes.

La tensión ha aumentado en las últimas horas por el secuestro hoy de un ciudadano kuwaití de 51 años en el valle oriental de la Bekaa por elementos armados, según informó la oficial Agencia Nacional de Noticias.

Ayer también fueron secuestrados un sirio de 32 años a manos de cinco hombres armados en la localidad de Iaat, cerca de la ciudad de Baalbeck (este) donde trabajaba en una huerta, y un libanés con nacionalidad francesa, en la aldea de Ferzol (este).

En las últimas semanas, se ha producido una oleada de secuestros en el Líbano contra ciudadanos sirios, turcos y libaneses en represalia al secuestro de un miembro del poderoso clan chií Mokdad y de 11 libaneses, en mayo pasado, en la ciudad de Alepo, cuando regresaban de un peregrinaje en Irán.