Nadie puede ir más tapada y resultar más sexy que la Jequesa de Catar", resalta la periodista Patrycia Centeno en una entrevista con Efestilo, en la que repasa el estilo de las políticas y primeras damas del panorama mundial como una herramienta de poder.

La jequesa, con su llamativa cintura de avispa bajo la que se oculta siempre un corsé de Jean Paul Gaultier, sus cinturones de piel de serpiente, sus piernas insinuadas bajo largas faldas y sus glamourosos turbantes representa "el poder", a juicio de Centeno.

"Cuando ella aparece, eclipsa a todos los líderes y eso le interesa mucho a su marido como símbolo de poder", explica Centeno, autora del ensayo "Política y Moda" (editorial Península), quien advierte que la Jequesa se cuida mucho de ir más recatada en Catar que en sus viajes internacionales.

Patrycia Centeno comenta que Rania de Jordania, número 1 en la lista de las mujeres mejor vestidas del mundo durante muchos años, ha perdido comba tras las refriegas árabes, al abandonar su estilo occidental de ropas de marca en favor de los trajes más orientales, incluso se ha visto obligada a repetir modelos.

"Angela Merkel abandonó el intento de feminizar su vestuario tras lucir un generoso escote y ser altamente criticada, con ese papel tan difícil, se decantó por el traje masculino, creado por hombres y para hombres, en vez de enfatizar su propia personalidad de mujer", recalca Centeno sobre la canciller alemana.

Con las americanas de tres botones "made in Merkel" y sus sobrios pantalones y calzado, la canciller "pretende enfatizar su discurso político por encima de su vestuario", algo que Centeno comprende en su actual situación, aunque le sugiere que utilice prendas menos ajustadas.

Esta periodista distingue entre el vestuario de "mujer política", "en el que lo más importante es su lenguaje verbal y las soluciones que pueda aportar para el país", y la ropa de "primera dama", que debe representar a su país con su propia imagen "y que raras veces toma la palabra".

Como paradigma de "primera dama", Centeno apuesta por la figura de Carla Bruni, que deslumbró a la reina de Inglaterra con su conjunto gris de la firma Dior, su sombrero "estilo Jackie", bailarinas, guantes largos y bolso de asa y su "savoir faire", durante su primer viaje a Londres (2008).

En una tercera vía se encuentra la figura de Michele Obama, una mujer universitaria, preparada y un icono de la moda, que también eclipsa con su imagen y que apuesta por lucir unos brazos musculados, algo que ha impactado a la sociedad americana, nada acostumbrada a esos alardes.

"Con este mensaje, la mujer de Obama está demostrando que la mujer, además de ser una primera dama, puede tener fuerza propia y no solo estar al lado de su marido, sino que también puede dar un paso adelante", apunta Centeno.

Otra norteamericana, Hillary Clinton, resulta un claro ejemplo del cambio entre la imagen de "primera dama recatada y ñoña, vestida como una princesa", a su actual estilo, "con trajes de chaqueta sobrios y un corte de cabello con el que gana en veracidad".

Para Patrycia Centeno, no es gratuito que el color blanco domine entre las políticas latinoamericanas, "mucho más avanzadas que las europeas, por su proximidad con Estados Unidos, en cuanto a la importancia de la imagen y para las que el blanco representa el futuro, frente al negro del pasado".

"Latinoamérica nos lleva muchísima ventaja, porque los políticos defienden su cultura con el vestuario típico de su país de origen, como Evo Morales, Fidel Castro o Hugo Chávez, y las políticas no tienen miedo de resaltar su feminidad, frente a la globalización europea", enfatiza Centeno.

No obstante, esta periodista especializada en moda advierte que "enfatizar la feminidad no es ir de sexy por la vida" y critica a la argentina Cristina Fernández de Kirchner "por pecar de excesiva, por ser marquista y utilizar el luto de su marido como estrategia de poder para obtener rendimiento político".

Preguntada sobre quién ganó en el "duelo de damas" entre la princesa de Asturias, Letizia Ortiz, y la exprimera dama de Francia, Carla Bruni, con sus ajustados vestidos berenjena y azul Klein subiendo las escaleras de la Zarzuela, Centeno da la victoria a la mujer del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, Sonsoles Espinosa, "porque optó por ser ella misma, vistiendo un sencillo pantalón y top negro y una chaqueta de manga francesa".