Un ataque aéreo de la OTAN en el este de Afganistán mató a un mando del Talibán paquistaní estrechamente ligado a al-Qaida, lo que asestó un duro golpe a los insurgentes que operan en ambos lados de la porosa frontera.

El mulá Dadulá fue muerto el viernes en la provincia oriental afgana de Kunar justo al otro lado de la frontera con la zona tribal paquistaní de Bajur, indicó la alianza militar. Era el líder talibán paquistaní en Bajur.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte dijo el sábado que Dadulá era igualmente responsable del movimiento de combatientes y armas en la zona fronteriza y de los ataques contra fuerzas afganas y de la coalición en Afganistán.

Otros 11 insurgentes murieron en el ataque contra el distrito Shigal de Kunar, a unos 15 kilómetros (nueve millas) al este de la frontera paquistaní, entre ellos el lugarteniente de Dadulá, identificado solamente como Shakir, informó la coalición.

La muerte de Dadulá será un golpe para el Talibán en Bajur, donde el ejército paquistaní lanzó una ofensiva contra los insurgentes en el 2010, ya que era un comandante experimentado y allegado a al-Qaida, dijo Mansur Mahsud, quien vive en Islamabad y es especialista en los insurgentes paquistaníes. Pero reconoció que seguramente no tendrá un gran impacto en el movimiento Talibán paquistaní que opera en el resto de la agreste región fronteriza.

"No era el mando más destacado del grupo, y no tenía tanta influencia en seis de los otros organismos tribales fuera de Bajur", dijo Mahsud.

Aún así, la muerte de un enemigo del gobierno paquistaní seguramente será bien recibida en Islamabad, ya que los militares paquistaníes preparan una ofensiva en Waziristán del Norte, base de la red Haqqani que ha protagonizado destacados ataques contra blancos occidentales en Kabul.

Los escondites insurgentes en la frontera entre Afganistán y Pakistán han sido una fuente de tensión entre Kabul, Islamabad y la coalición internacional, y la muerte de Dadulá podría disminuir las tensiones acumuladas.

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Anwarullah Khan en Khar, Pakistán; Rahim Faiez en Kabul y Sebastian Abbot y Rebecca Santana en Islamabad contribuyeron a este despacho.