La UE inicia el lunes un nuevo curso político lleno de puntos calientes en la eurozona que obligarán a los líderes a seguir apagando fuegos, pero también a avanzar en una solución más sólida: la nueva arquitectura de la unión monetaria.

"A la eurozona ya no le quedan muchas medidas ad hoc en el tintero; quizás el Banco Central Europeo (BCE) sea el único que aún pueda tener algunas en la recámara, pero los líderes tienen que lidiar ahora con la raíz de los problemas y para ello la clave está en su visión para una nueva arquitectura de la Unión Económica y Monetaria", señaló hoy a Efe Jannis Emmanouilidis, analista del Centro para la Política Europea (EPC, en inglés).

Los líderes tendrán que actuar como "bomberos", apagar fuegos como han hecho desde el inicio de la crisis, pero al menos ahora reconocen la gravedad de la situación y son muy conscientes de los problemas de fondo, aseguró.

"Por eso estamos en un camino positivo en términos relativos", dijo.

Por desgracia, son precisamente los focos que la eurozona aún no ha conseguido apagar -como la crisis griega, la ayuda a la banca española, las presiones sobre las primas de riesgo de España e Italia y el rescate chipriota- los que exigen la mayor parte de su atención y eso no va a cambiar en el nuevo curso.

La mayoría de los líderes europeos ha retomado el trabajo tras un verano que, a diferencia del pasado, estuvo marcado por una tensa calma en los mercados, gracias a informaciones sobre el posible contenido del plan de compra de deuda que prepara el BCE.

En Bruselas, el curso político arranca el lunes, cuando los comisarios europeos regresan a sus despachos con una intensa agenda, en la que una de las máximas prioridades es, un año más, Grecia.

Tras el intento de Atenas en Berlín y París de conseguir dos años de prórroga en el programa de ajustes y reformas, la troika volverá a principios de septiembre a Grecia para finalizar su informe y después -aunque no antes de octubre- el Eurogrupo emitirá su fallo sobre el siguiente tramo de ayuda y la viabilidad del programa.

Para aliviar la presión sobre las primas de riesgo española e italiana será clave la reunión del día 6 del Consejo de Gobierno del BCE, donde revelará su propuesta para comprar deuda soberana, a no ser que decida esperar al fallo del Tribunal Constitucional alemán el día 12 sobre la legalidad del futuro fondo europeo de rescate permanente.

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha afirmado que tomará la decisión de acudir o no al fondo europeo de rescate una vez que el BCE haya detallado las medidas, si bien su ministro de Economía, Luis De Guindos, ha dicho que las contrapartidas a la ayuda previsiblemente se definirán en el Euroogrupo y el Ecofin informales que se celebrarán los días 14 y 15 en Chipre.

Antes de esta cita, la Comisión Europea presentará, inicialmente el día 11, su propuesta para crear una unión bancaria, cuyo pilar es un supervisor bancario único para la eurozona en el que el BCE tendrá un papel clave.

Al día siguiente, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, pronunciará el tradicional discurso del "Estado de la Unión" en el que analizará los retos de la UE y especialmente la eurozona y propondrá remedios.

Los líderes volverán a reunirse el 18 y 19 de octubre, diez días después de que lo hagan los ministros de Finanzas, y en esa cumbre trabajarán en los problemas de fondo que aquejan a la eurozona.

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, les presentará una hoja de ruta y un calendario para avanzar en la unión bancaria, fiscal y política, que debe concretarse con primeros resultados en la cumbre de diciembre.

Previamente, la Comisión Europea publicará sus previsiones económicas, que servirán como termómetro de la crisis y de las perspectivas de recuperación, aunque Emmanouilidis ya augura: "La crisis nos seguirá acompañando en 2013 y más allá".