La modelo española Vanesa Lorenzo cumplió este año su sueño de convertirse en diseñadora y entregada empresaria sin dejar las pasarelas, una aventura por la que camina a paso firme y para la que ya tiene preparada su segunda colección, compuesta de apuestas para "todas las mujeres que hay en una mujer".

"Tener la oportunidad de seguir trabajando como modelo y de desarrollar una marca de moda es la combinación perfecta", explicó la cotizada modelo, de 35 años, en una entrevista con EFEstilo en la azotea de su apartamento en el barrio del SoHo en Nueva York, ciudad que comparte su vida con su Barcelona natal.

Con una sonrisa perpetua en el rostro y ávida de explicar lo que supone haber creado una línea con su propio nombre, Lorenzo divide su tiempo entre hablar de su primera colección, de otoño-invierno, que saldrá a la venta el próximo septiembre, y la segunda, de primavera-verano, que promocionará a partir del próximo mes.

Ambas apuestas huyen de las tendencias y se centran, según explica, en la idea de "crear el armario de una mujer" para cada época del año, con piezas que tienen "identidad propia" y que son ideales para "todas las mujeres que hay en una mujer" y "todos los colores que tiene una mujer".

"La tendencia no me interesa mucho. Apuesto por esas piezas atemporales, a las que siempre vuelves", dijo sin pudor esta maniquí -única española que, junto a Judith Mascó, se ha colado en la portada de Sports Illustrated-, que se atreve incluso a diseñar bolsos, en pieles vegetales, para la colección veraniega.

Tanto para sus apuestas invernales, con 15 piezas, como para las primaverales, que suman una treintena, Lorenzo elige tejidos de materias nobles para crear "un producto de mucha calidad" para "una mujer del siglo XXI, que tiene momentos en los que le apetece ser muy masculina, otros más austera y elegante, y otros más femenina".

La catalana, que se define como "mujer tenaz" a la que le gusta "hacer las cosas bien", ha optado por hacerlo todo a su manera y reconoce que las colecciones están "hechas con mucho mimo y mucho cariño", pero sobre todo "desde el respeto hacia el cliente".

"Me hace muchísima ilusión tener el control de algo que sale del estómago y que al final es una forma de expresión. Quería tener la libertad y el control absoluto de hacerlo por mí misma, que no está siendo nada fácil, con una inversión brutal, pero hay mucha recompensa", aseguró Lorenzo sobre el momento dulce que vive.

Todo ello es el resultado de una apuesta que hizo por estudiar tras numerosos años entregados a desfilar para algunas de las agujas más selectas, hasta que se plantó y, con la misma determinación que pidió a sus padres que la apuntaran de niña a un castin publicitario o que se plantó en París "a probar suerte" a los 18 años, llamó a sus agentes para decirles que paraba.

Declinó suculentos contratos como maniquí e imagen publicitaria -su lista de jefes ha ido desde Ralph Lauren a Christian Dior, pasando por Yves Saint Laurent- y cogió las maletas para estudiar moda en Madrid.

"Me decían que estaba loca por parar y cancelar trabajos, pero la vida no es sólo dinero. Hay que seguir lo que el cuerpo te pide y las otras necesidades que no son sólo monetarias", reconoce ahora Lorenzo, para quien "la caducidad" de la carrera como modelo es algo obvio, por lo que optó apostar por el diseño, que la inspira profundamente.

Desde aquel parón han pasado ya varios años, y tras graduarse en 2010, dedicó dos más a preparar "con mucha ilusión" un proyecto que ha acallado las críticas iniciales y con el que, además, quiere defender a la moda "made in Spain".

"Hay gente en España que hace las cosas muy bien, son artesanos. También tenemos tejidos maravillosos y unos curtidores increíbles. ¿Por qué no utilizar todo eso que tenemos en nuestro país, añadiendo una idea y un diseño, y exportar ese producto fuera?", razona Lorenzo, que trabaja con talleres de varias localidades barcelonesas, como Igualada, Rubí, Ripollet o Sabadell, entre otras.

Para ella es importante, porque asegura que "el hilo conductor" de sus colecciones es "la buena manufactura, que es 'made in Spain' absoluto, con lo que es una vuelta atrás del producto hecho con mucho mimo, intimista, en el que el tacto, la elección del color es muy importante".

De momento, Lorenzo quiere seguir adelante con su carrera de modelo -"hay que sacar fondos para diseñar"- y continuar el camino como creadora, aunque no quiere marcarse "metas", porque se considera "una mujer del día a día, que disfruta de lo que pasa hoy que no quiere proyectar en el futuro, porque es como intangible".

"No podría elegir entre diseñadora y modelo, porque además va todo unido", reconoció esta amante de "todo tipo de música", desde Billie Holliday o Johnny Cash pasando por Arcade Fire, y también del yoga, otra de sus pasiones, como la de salir correr a la orilla del río Hudson cuando está en Nueva York, ciudad de la que más valora "la libertad" que transmite.