Los insurgentes sirios liberaron el sábado a uno de los 11 peregrinos chiíes libaneses que secuestraron hace tres meses, medida que busca disminuir las tensiones en la zona fronteriza tras una ola de plagios de ciudadanos sirios en Líbano.

Hussein Alí Omar, de 60 años, tenía un aspecto saludable en una entrevista difundida por el canal de televisión Al-Yazira de Qatar cuando se disponía a adentrarse en Turquía tras haber sido liberado, y pidió a los libaneses y a los árabes que respalden al pueblo sirio en su guerra civil.

La liberación ocurrió una semana después que tribeños libaneses secuestraran a dos turcos y a más de 20 sirios para obligar a los insurgentes a liberar al ciudadano libanés Hassane al-Mikdad, capturado por los insurgentes cerca de la capital siria de Damasco y acusado de ser miembro del grupo extremista libanés Jezbolá.

El clan de al-Mikdad, que posteriormente liberó a la mayor parte de los sirios que retenía, salvo a cuatro, pertenece a una poderosa familia chií libanesa.

Los peregrinos chiíes fueron secuestrados el 22 de mayo tras cruzar la frontera de Siria desde Turquía en su camino al Líbano. Un grupo hasta ahora desconocido llamado "Insurgentes Sirios de Alepo" se atribuyó el secuestro.

El grupo exigió que el líder de Jezbolá, el jeque Hassan Nasrala, ofrezca disculpas por sus comentarios en respaldo del presidente sirio Bashar Assad. Nasrala, aliado del régimen de Assad, dijo que el secuestro no hará que su grupo cambie su posición.

El vocero insurgente Mohamed Nur, en el poblado norteño sirio de Azaz, dijo en un parte leído en la televisión que la liberación fue en respuesta a un pedido de la Asociación de Eruditos Musulmanes del Líbano y un asesor del primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan.

Nur no indicó qué harán con el resto de los 10 peregrinos pero repitió su pedido a Jezbolá para que "especifique su posición frente al pueblo sirio y la revolución".

El levantamiento popular sirio que comenzó hace 18 meses se ha extendido al vecino Líbano, donde los grupos gubernamentales y pro insurgentes se han enfrentado desde el lunes en la ciudad norteña de Trípoli. Allí murieron por lo menos siete personas y más de 100 resultaron heridas en el último episodio de violencia.