Las ofertas y los descuentos de última hora animaron este verano a los turistas españoles a viajar, aunque con menos presupuesto, y evitaron el alarmante descenso que se esperaba en este sector por la crisis y las malas perspectivas económicas.

Antes del inicio de la temporada, las agencias de viaje preveían un descenso de hasta un 10 % de las ventas, pero finalmente se produjo un retroceso medio interanual de entre un 3 % y un 5 %, unas pérdidas "bastante asumibles", explicaron a EFE fuentes de la Unión Empresarial de Agencias de Viajes (Unav).

El freno a esta esperada caída lo puso el fenómeno de última hora, con un mayor retraso en las reservas, especialmente en la compra de destinos nacionales, lo que explica a su vez la débil venta al comienzo de la temporada.

Así, las ofertas de última hora se promocionaron este verano con descuentos de hasta un 20 %, frente a un 10 % de rebaja media el año pasado.

Los viajes al extranjero, tanto de larga como de media distancia, descendieron en mayor proporción, al caer las ventas entre un 5 % y un 8 %, y su duración sufrió un importante recorte, pasando de unos 8-9 días en 2011 a una estancia de entre 4 y 6 este año.