El hombre que mató a sangre fría a un ex compañero de trabajo junto al edificio Empire State y luego fue muerto por la policía pasaba largas horas en la tranquilidad del Central Park, donde fotografiaba halcones y se maravillaba con la hermosura de la naturaleza.

Su víctima era un vendedor sociable amado por sus sobrinos y sobrinas como el tío divertido que podía hablarles con igual destreza sobre los Jets de Nueva York y los accesorios de moda femeninos que vendía.

La policía investigaba el sábado los motivos que llevaron al diseñador de camisetas Jeffrey Johnson a emboscar el viernes en Manhattan a Steve Ercolino, vicepresidente de una empresa de ropa, frente a las oficinas de la compañía donde alguna vez fueron colegas.

De acuerdo con las autoridades, Johnson — de 58 años — se ocultó detrás de un automóvil para luego matar a Ercolino de cinco disparos cuando llegaba al trabajo. Luego Johnson fue muerto por los dos policías que confrontó en una acera atestada. Ercolino tenía 41 años.

Las imágenes de cámaras de seguridad mostraron que los agentes tuvieron apenas un instante para reaccionar al acercarse cuando Johnson volteó súbitamente la mirada y los apuntó con su pistola amartillada como si fuera a disparar.

El enfrentamiento duró ocho segundos. Los agentes, que habían estado de pie tan cerca de Johnson como para estrecharle la mano, no tuvieron tiempo de cubrirse y dispararon casi inmediatamente.

Nueve transeúntes resultaron heridos en el intercambio de 16 balazos. La policía confirmó el sábado que todas las lesiones fueron causadas por balas perdidas u otras que rebotaron, todas disparadas por los agentes. Ningún herido está en peligro de muerte, dijeron las autoridades.

Según las primeras investigaciones, Johnson y Ercolino se acusaban mutuamente de asedio cuando trabajaron juntos en la empresa Hazan Import. Al ser despedido hace un año, Johnson responsabilizó a Ercolino de que no comercializó intensamente su nueva línea de camisetas.

Johnson formaba parte de un grupo de ornitólogos que documenta también con fotografías la situación de los halcones y otra fauna silvestre del Central Park, a unas cuadras de su casa.

En un correo electrónico a otro ornitólogo que trabaja en The Associated Press, Johnson se expresó cálidamente acerca de pasar una noche de invierno observando patos en el parque. Sus fotografías sobre la población de halcones aparecían regularmente en blogs sobre aves.

Una vecina que veía con frecuencia a Johnson dijo que siempre estaba solo.

"Siempre me sentía mal", señaló Gisela Casella. "Yo me preguntaba: '¿no tendrá novia?' Nunca lo vi con nadie".

En cambio, Ercolino fue descrito por sus parientes como lo contrario.

Su hermano mayor, Paul, dijo que era un vendedor sociable que viajaba con frecuencia, tenía una novia amorosa y era el alma en todas las reuniones familiares.

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En la información contribuyeron en Nueva York Alex Katz, Samantha Gross, Julie Walker y el Centro de Investigación Noticiosa de la AP.