Un tribunal de Corea del Sur determinó hoy que tanto Apple como Samsung han infringido algunas de sus respectivas patentes en sus dispositivos móviles, lo que conllevará el pago de daños y la retirada del mercado de algunos productos con esas tecnologías.

El tribunal impuso una multa a Apple de 40 millones de wones (unos 35.300 dólares) por infringir dos patentes de Samsung, el mayor fabricante del mundo de teléfonos móviles, según la sentencia que recoge la agencia surcoreana Yonhap.

Según la corte, Apple habría violado tecnología relativa a una función que permite ahorrar energía y otra que permite aumentar la eficacia en la transmisión de datos.

Por su parte, el tribunal ha indicado que Samsung ha infringido una patente relativa al manejo del dispositivo de la estadounidense, por lo que tendrá que pagar 25 millones de wones (unos 22.000 dólares).

La sentencia, según medios locales, implicará la retirada del mercado surcoreano de algunos dispositivos antiguos de Apple pero no de los modelos más recientes, por lo que los analistas apuntan a que no afectará de forma real a las ventas del grupo estadounidense en Corea del sur.

El anuncio es el último en la batalla judicial entre los dos gigantes tecnológicos por respectivas patentes y se produce mientras se espera el veredicto de un tribunal de California (EE.UU.) que podría conllevar multas multimillonarias y condicionar el mercado de la telefonía móvil en ese país.

Apple denunció a Samsung el año pasado en Estados Unidos por considerar que la empresa surcoreana había copiado deliberadamente los diseños de sus dispositivos móviles para fabricar su siguiente generación de teléfonos y lanzar su tableta Galaxy Tab.

Samsung respondió con una denuncia a Apple en la que señalaba que la compañía estadounidense se había apropiado sin permiso de su tecnología relativa a sistemas de comunicación "wireless" y cámaras fotográficas para teléfonos.

La guerra legal entre ambos gigantes tecnológicos, que tiene como trasfondo la lucha por el rentable mercado de los "smartphones", comenzó en abril de 2011, cuando Apple demandó a Samsung y consiguió la suspensión temporal de ventas de productos del surcoreano en Alemania y Australia.