Corea del Sur y China cumplen hoy 20 años de lazos diplomáticos en una coyuntura marcada por el auge de sus relaciones en economía y comercio y la distancia, sin embargo, en los asuntos relativos a Corea del Norte.

En un mensaje enviado a Pekín con motivo del aniversario, el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, destacó el rápido desarrollo de las relaciones entre ambos países y apostó por mantener una estrecha cooperación bilateral para avanzar hacia la "paz y prosperidad", informó en Seúl la Oficina Presidencial.

Una "asociación estratégica y de cooperación" une desde 2008 a los dos países, que con los años han ido limando sus diferencias en un progresivo intento de suavizar el antagonismo histórico entre las alianzas Seúl-Washington y Pekín-Pyongyang.

Desde que la Guerra de Corea (1950-1953) enfrentara a ambos bloques, Corea del Sur y China emprendieron un largo y lento camino de reconciliación durante los 60 y 70, hasta que el fin de la Guerra Fría permitió el establecimiento oficial de relaciones bilaterales tal día como hoy en 1992.

En el plano económico, los intercambios entre la cuarta y la primera economía de Asia se han disparado desde apenas 5.000 millones de dólares el año del inicio de lazos diplomáticos hasta 220.600 millones de dólares en 2011.

En este proceso Corea del Sur, cuya economía se sustenta en las exportaciones, ha aumentado su dependencia comercial de China, hasta el punto de que el año pasado sus envíos a este país sumaron 134.000 millones de dólares, un 24 por ciento del total de las exportaciones surcoreanas.

Además, los dos países anunciaron en mayo el inicio de negociaciones para un futuro Tratado de Libre Comercio (TLC) bilateral, que de concluirse abrirá, según indicó hoy Lee, "un nuevo horizonte".

En el ámbito de la defensa, representantes de Corea del Sur y China decidieron a finales de julio avanzar hacia la firma de un acuerdo de asistencia mutua en caso de desastres naturales, que podría ser el inicio de futuros acercamientos más importantes en defensa entre quienes antaño fueron enemigos.

No obstante, desde que tomó parte del lado comunista en el conflicto que enfrentó a la península coreana, China sigue siendo el principal y prácticamente único aliado de Corea del Norte, lo que permanece como un obstáculo en las relaciones entre Pekín y Seúl.

Su asociación con el reducto estalinista de Asia del Este ha reportado al Gobierno chino desavenencias con el Ejecutivo surcoreano, que este año se ha mostrado más beligerante a la hora de exigir el reconocimiento de solicitantes de asilo norcoreanos en China.

Miles de ellos cruzan cada año la frontera para pedir asilo político antes de instalarse en Corea del Sur, pero el Gobierno chino, a instancias de Corea del Norte, los considera inmigrantes ilegales y los persigue para repatriarlos a su país, donde sufren severos castigos, según organizaciones internacionales.

Tras varias protestas de Seúl desde comienzos de año, las dos partes acordaron en mayo cooperar para "resolver los problemas" de los disidentes norcoreanos, aunque China no ha abandonado su política de repatriaciones forzosas.